Hasta el minuto 24 la Universidad de Chile pasó la aplanadora en Santa Laura. Dos asistencia de Nicolás Guerra para que Lucas Di Yorio en apenas 18’ ponga un marcador de 2-0 que vaticinaba un partido que veía relajado. Pero no, por momentos la U es autodestructiva y por esos motivos terminó luchando para imponerse 2-1 ante un Palestino luchador.
Y es que el equipo de Gustavo Álvarez demostró varias veces que no está particularmente lúcido en algunas decisiones, como no dejar que Charles Aránguiz patee el penal que significaba el 3-0. Guerra tomó la pelota y lo falló, iniciando un bajón futbolístico que a los 34’ se profundizó por una burda expulsión de Aránguiz, tan justificada como merecida.
De ahí en más creció la visita. Con un hombre de más y los ajustes en la línea de 4 que propuso Bovaglio encontró las falencias repetidas en la zaga azul. De un córner Fernando Meza cazó un balón en el área para vencer a Gabriel Castellón. Incluso jugando con 10 la U generó chances para liquidar un partido en el que otra vez apareció la falta de contundencia.
Otra vez aparecieron cambios llamativos que no funcionaron. Altamirano de doble 5 ante la ausencia de Aránguiz hizo que el Tino gane la mitad de cancha con absoluta facilidad. Después el estratega corrigió con Poblete que tampoco ingresó de buena forma, algo que Leandro Fernández reiteró por enésima vez, demostrando que está lejísimos de ser un aporte en la ofensiva azul.
Eso si la noticia positiva es que la Universidad de Chile vuelve a ponerse en el segundo lugar de la tabla, al menos hasta que Católica juegue el fin de semana ante Everton. Justamente su próximo rival por el torneo es su clásico universitario en el Claro Arena y sin Aránguiz suspendido.
La U arrancó su lucha por el Chile 2 con una victoria sufrida en medio de un clima de pedidos a Álvarez de no dejar el club a final de año. Calendario turbulento en medio de un período de alta presión en el que tendrán que demostrar la jerarquía de un plantel diezmado.