El equipo norteamericano vapuleó a Italia por 3-0 en Rancagua y se pone el traje de candidato. Espera al ganador de Marruecos y Corea del Sur.

Pese a caer en su último partido de la fase de grupos con Sudáfrica, Estados Unidos fue uno de los equipos más sólidos de la ronda inicial. Italia, al contrario, clasificó a octavos dejando muchas dudas, incluido un empate con los debutantes cubanos. Por lo mismo el duelo en Rancagua tenía un claro favorito que no defraudó. Pese a un susto inicial con un remate en el palo de Maninni, los norteamericanos pusieron las cosas en su lugar cuando iba apenas 15 minutos cuando Cremaschi aprovechó un rebote tras un córner y la mandó a las mallas.
La apertura marcó todo el trámite. Italia ratificó los vicios mostrados en el torneo, siendo un once con pocas ideas, previsible y muy dependiente de balones altos en busca de Okoro. Mientras Estados Unidos intentaba manejar el balón, desgastar al rival e intentar meter contragolpes. Ambos se anularon por el resto de la primera etapa.
En el complemento los azzurros intentaron reaccionar y ganaron algo de desequilibrio con la entrada de Liverani, pero sus regates no culminaban en llegadas de riesgo. Al contrario, siempre pareció que Estados Unidos estaba más cerca, como el remate de Niko Tsakiris que Jacopo Seghetti sacó con mucho esfuerzo. Y como se insinuaba, los yankees alargaron las cifras con un preciso tiro libre de Tsakiris que rodeó la barrera y se metió en el priemer palo (79').
Intentó un último espasmos los italianos y pidieron penal en dos jugadas a través de la tarjeta verda, pero el juez Tejera de Uruguay desestimó tras consultar la pantalla. Y para coronar la jornada, un punzante contragolpe permitió a Cremaschi anotar el 3-0 cuando se jugaban los descuentos.