A solo dos días de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, Donald Trump volvió a situarse cerca de la selección albiceleste. El presidente de Estados Unidos participó este viernes en un evento organizado por la FIFA en Nueva York, donde compartió con el titular de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, y con el presidente del organismo, Gianni Infantino, en una actividad previa al partido que definirá al nuevo campeón del mundo.
Durante la ceremonia, Trump no escondió su admiración por Lionel Messi. El mandatario aseguró haber seguido la semifinal frente a Inglaterra y destacó una acción del capitán argentino que, a su juicio, terminó por inclinar el encuentro. "Vi ese pase de Messi, y aunque no sé tanto como la gente de aquí, sí sé algo de fútbol… Messi estaba bien marcado, y de repente, se encontró a la derecha con mucho tiempo. Le pegó. Estuvo a milímetros de ser perfecto, y ahí terminó el partido. Fue brillante", afirmó.
El presidente estadounidense también intercambió unas palabras con Tapia durante el encuentro y le preguntó directamente si Argentina "está para repetir", en alusión a la posibilidad de conquistar un segundo Mundial consecutivo tras el título obtenido en Qatar 2022. La escena fue registrada durante la tradicional fotografía oficial junto a los dirigentes de las federaciones afiliadas a la FIFA.
El evento volvió a exhibir la estrecha relación entre Trump e Infantino, quien ha mantenido una cercanía con la Casa Blanca durante la organización del Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá. Ambos compartieron la recepción en la Trump Tower junto a dirigentes de distintas asociaciones nacionales.
Los gestos hacia Argentina no terminaron allí. Horas antes, Andrew Giuliani, asesor de Trump e hijo del exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, defendió públicamente el derecho de los futbolistas argentinos a exhibir una bandera con la consigna "Las Malvinas son argentinas" tras la victoria sobre Inglaterra en semifinales.
"En Estados Unidos tienen la libertad de hacerlo", señaló Giuliani, quien justificó la manifestación apelando a la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense y sostuvo que los jugadores estaban "plenamente en su derecho" de expresar esa posición. Sus declaraciones contrastaron con el acuerdo que, según medios argentinos, existía entre autoridades y la FIFA para evitar manifestaciones vinculadas al conflicto de soberanía durante el torneo.
Entre elogios a Messi, el saludo a Tapia y la defensa pública de la expresión de los jugadores argentinos sobre las Islas Malvinas, la administración de Trump ha acumulado una serie de gestos que, en la antesala de la final frente a España, han sido interpretados en Argentina como claros guiños hacia la vigente campeona del mundo.