Troy Parrot hizo la vuelta larga, debutó en el Tottenham cuando lo dirigía Mourinho el 2019, rápidamente fue transferido y pasó por la Liga One (Ipswich y MK Dons) y la Championship (Millawall y Preston) sin lograr despegar. A los 22 años el modesto Excelsior de Países Bajos le dio un lugar donde se destapó haciendo goles. Pasó al AZ y continuó anotando. Esta temporada, sin ir más lejos, lleva 15 en 19 partidos entre la Eredivise y la Conference. Pero nadie se había enterado hasta el jueves pasado.
Irlanda llegaba a las dos últimas fechas eliminatorias para el Mundial 2026 con pocas chances de clasificar. Tenían cuatro puntos en dos partidos, mientras que Hungría llevaba cinco y Portugal diez. El tema es que los hibernos debían jugar contra la poderosa e invicta selección de Cristiano Ronaldo en Dublin, mientras que los magyares se comían un caramelito visitando a Armenia en Yereván.
Tal como se pensaba, Hungría ganó su partido y estiró el puntaje a ocho. Entonces Irlanda debía ganarle a Portugal para tener una remota posibilidad de clasificar.
Los campaña esta eliminatoria había empezado muy mal: derrotas de visita con Armenia y Portugal y empate de locales con los húngaros. El cuadro dirigido por el sueco Heimir Hallgrimsson debía ganar sus tres últimos partidos para optar, con suerte, a un repechaje.
Le ganaron trabajosamente a Armenia por 1-0 y vino el campanazo: el jueves 13 Irlanda se impuso 2-0 a Portugal en Dublin. La casas de apuestas pagaban 9-1 en contra de los irlandeses. Esa noche Troy Parrot, con un cabezazo y una derecha arrastrada, fue el autor de los dos tantos y el héroe de la jornada. Pero quedaba la coronación: Hungría en Budapest con un punto abajo en la tabla. Con un punto de ventaja en la tabla, Al cuadro local le bastaba el empate para arrimarse al repechaje. Otra vez las apuestas estaban en contra: 4-1 a favor de Hungría.
El duelo de ayer comenzó con Hungría en ventaja con gol de Luckacs tras un centro al primer palo de Szoboszlai. Íban sólo tres minutos de juego. Pero Troy Parrot tenía otras ideas e igualó de penal cinco minutos después. El empate igual le servía al local, aunque la inquietud cundía en el Puskas Arena . Las cosas se calmaron con un sobrepique espectacular de Varga a los 37'. Otra vez Hungría en ventaja. El Mundial se acercaba.
El tiempo pasaba, Irlanda no tenía argumentos, Hungría manejaba el balón y metía contragolpes peligrosos. Eran dos goles que necesitaba el visitante y quedaban sólo diez minutos. Hasta que Finn Azaz filtra un balón preciso y Troy Parrot define con calidad ante el achique de Dibusz. Pánico en el estadio. Irlanda se va con todo. Seis minutos de descuentos, Kelleher, el golero irlandés, como un líbero manda un ollazo desde la mitad de la cancha, la peina Liam Scales, duda la defensa y nuevamente Troy Parrot logra desviarla a la red. Milagro. Gana Irlanda y se mete en el repechaje.
Tal fue el impacto con los cinco goles de Troy Parrot en los dos últimos partidos, que el aeropuerto internacional de Dublín cambió su nombre por el del jugador por unas horas para homenajearlo.