El golpe fue demasiado fuerte y Arturo Vidal no lo maquilló. Visiblemente afectado, el mediocampista calificó la temporada como un “fracaso” y habló derechamente de “vergüenza”, dejando en evidencia que el problema fue mucho más profundo que lo puramente futbolístico. “Esperábamos muchas cosas este año y no se logró nada. Nos vamos muy tristes y con mucha vergüenza”, expresó.
Si bien asumió su rol como uno de los referentes del plantel —“soy el jugador más importante del equipo y me hago responsable”—, Vidal fue claro al marcar que las culpas no pueden recaer solo en los futbolistas. “Acá nadie se quiere hacer responsable. Siempre somos los jugadores grandes los que damos la cara, pero pasaron muchas cosas que no dependen de nosotros”, lanzó.
Uno de los puntos más sensibles de su descargo fue su ausencia como titular. Vidal reveló que llegó en buenas condiciones físicas y que no comprendió la decisión técnica. “En la semana se había dado todo, estaba muy bien físicamente, y llegar al partido y no jugar… eso duele mucho”, confesó, dejando entrever su desconcierto ante una determinación que consideró difícil de explicar en un encuentro clave.
La crítica más dura, sin embargo, fue dirigida a la interna del club. Vidal acusó filtraciones constantes desde la dirigencia, especialmente en torno a su sueldo, lo que —según él— terminó por fracturar el camarín. “Tiraron mi sueldo con una maldad tremenda. Todos saben que no es así y nadie lo desmiente. Eso molesta y va destruyendo el grupo”, afirmó, asegurando que ese tipo de situaciones generaron un ambiente enrarecido durante toda la temporada.
El volante también reveló que advirtió problemas con anticipación y que sus alertas no fueron escuchadas. “Hablé muchas veces antes de llegar a este punto y no se aceptó lo que se decía. Dijeron ‘sigamos nomás’, y así estamos”, comentó, apuntando a una falta de conducción clara en los momentos más complejos.
Vidal describió además un escenario de total incertidumbre institucional. “No sabemos quién va a seguir, quién se hace cargo ni qué va a pasar. El equipo siempre está en el aire”, sostuvo, subrayando que ese desorden termina impactando directamente en el rendimiento deportivo. “Cuando la institución no está unida, pasan estas cosas”, resumió.
Finalmente, fue tajante en el balance. Reconoció uno de los peores años de su carrera y cerró con un diagnóstico sin matices: “Colo Colo tiene que pelear todo todos los años. Este año fue un fracaso”. Sin certezas sobre su futuro, aseguró que hoy vive el día a día, pero dejó una señal clara: el quiebre interno fue tan decisivo como los errores en la cancha, y la dirigencia quedó directamente expuesta por su silencio y su falta de respuesta.