Momento de tensión máxima en una llave eliminatoria y el partido parece encaminarse sin remedio a la tanda de penales. El técnico mira a la banca y ve sentado uno de sus mejores lanzadores. Entonces decide reemplazar a uno de los titulares por el jugador que, en los papeles, tiene buenos antecedentes desde los doce pasos. Y es un error. Según la empresa Opta, especialista en estadísticas de deportes, hasta un 80% de los reemplazantes que entran en el alargue sólo para la tanda de penales falla.
Ocurrió ayer en el cerrado duelo de 16º entre Alemania y Paraguay. Alfaro decidió darle entrada a Balbuena en lugar de Junior Alonso. Fue una decisión con un único objetivo: que el mencionado Balbuena se encargase de uno de los lanzamientos en la tanda. ¿Y qué pasó? Que lo falló. Quedó en anécdota porque a la postre Paraguay igualmente se impuso a Alemania, pero el movimiento de Gustavo Alfaro no hizo más que confirmar algo que viene dándose en los últimos tiempos: meter a un jugador en el campo para que lance un penal en definición no es una buena idea.
Según recoje Opta en las últimas definiciones en Eurocopas y Mundiales, Antes que Balbuena fallaron viniendo de la banca, entre otros, Pablo Sarabia (España), Benoun (Marruecos), Jadon Sancho (Inglaterra), Rashford (Inglaterra), Rodrigo Hernández (España) o Simone Zaza (Italia). La teoría es que el jugador que está en el campo, aunque no sea un especialista o esté cansado, está en ritmo de juego tanto físico como mental. Mientras que el que viene del banco entra no a jugar el partido, sino a patear un penal y, además, viene frío. Por lo tanto, aunque sea un gran pateador, la conjunción de elementos terminan elevando mucho la posibilidad de fallo.