Postergada, discutida y hasta cuestionada, la Supercopa de Chile 2025 llega como un título que pocos toman en serio. No define temporadas ni reparte gloria continental. Es un trofeo que pesa menos que el ruido que lo rodea. Colo-Colo y la U la juegan, claro, pero más por obligación que por convicción.
La bomba la encendió Azul Azul al deslizar que podrían presentarse con un equipo juvenil, priorizando los cuartos de final de la Sudamericana frente a Alianza Lima. La respuesta de Aníbal Mosa fue inmediata y frontal: “Es una vergüenza. Ellos tienen que presentarse y jugar. Cuando hemos querido correr partidos, no lo han hecho y hemos ido a jugar”, disparó el presidente de Blanco y Negro. El dirigente albo, además, recordó que Colo-Colo había propuesto disputar la Supercopa en formato ida y vuelta, con dos clásicos de alto atractivo. “Nunca tuve una respuesta con argumentos. Era la mejor alternativa, pero nunca supimos cuál era la piedra en el zapato”, agregó. Desde la vereda azul, Michael Clark se mantuvo en la línea de la amenaza: si el calendario los obliga, la U podría mandar juveniles. “No se trata de regalar títulos, se trata de respeto institucional”, dijo el presidente de Azul Azul, dejando en claro que la prioridad está en la Sudamericana y no en un trofeo devaluado.
Las claves de King Kong 🔘 Trofeo devaluado: la Supercopa 2025 llega tarde y sin brillo. 🔘 Mosa sin filtro: “Es una vergüenza… tienen que presentarse y jugar”. 🔘 Propuesta ida y vuelta: Colo-Colo quiso dos clásicos, nunca hubo respuesta. 🔘 Clark amenaza: la U podría jugar con juveniles por calendario. 🔘 Prioridad azul: la Sudamericana pesa más que la Supercopa. 🔘 ANFP cuestionada: improvisación y falta de planificación en la mira. 🔘 Más política que táctica: la previa se juega en los micrófonos. 🔘 Un clásico siempre vende: aunque la copa sea de cartón, el lucro manda.