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Partido de más estudio que de acciones. Colombia y Suiza se respetaron en la primera etapa como esos boxeadores que no quieren meter una mano para no ser pillados de contra. Luis Díaz buscando abrir espacios por su orilla izquierda y Daniel Muñoz por la derecha siempre encontraban bien a una defensa helvética con Elvedi y Akanji. el remate de media distancia que hubo poco la vez que ocurrió encontró una sólida respuesta de Kobel con una notable estirada. Fue lo mejor de Colombia y tal vez de la primera parte. Suiza insinuó con Ndoye pero no alcanzó a complicar al portero Vargas que casi no tuvo grandes intervenciones.
El inicio del complemento tuvo acción de inmediato por parte de los europeos con Ndoye que cae dentro del área, pero el árbitro estaba cerca y decidió no señalar la pena máxima, algo muy similar a lo vivido en Argentina y Egipto. Minutos después Rieder remata un tiro libre por el costado de la portería de Vargas, Colombia buscaba el respiro con Luis Diáz pero la marca de Zacaría era implacable al punto de ganarse una amarilla por falta contra el jugador de Bayern.
Colombia tuvo más protagonismo arriba con la salida de James y el ingreso de Campaz que le entregó más velocidad y profundidad a los dirigidos por Lorenzo. Pero el encuentro se tornó desagradable mucho golpe, agarrones, caídas y simulaciones que detenían mucho las acciones. Ndoye recibe un pase por el borde del área que recorre el arco y Colombia respira. El empate y posterior alargue parecían lo más lógico en un partido que dejó más deudas y promesas que buen fútbol.
En la prórroga recién a los 98’ un cabezazo de Lucumi que estremece el horizontal del golero helvético en lo mejor del cuadro sudamericano en todo el partido. Un minuto después Campaz prueba con las manos el sólido Kobel y tras cartón Amdouni casi firma la apertura con un remate a quemarropa que Vargas responde de manera notable. El primer tiempo del alargue fue mejor que los 90 minutos.
A los 114 un error doble en la zaga de Suiza que le queda servida a Campaz y eleva de manera increíble ante un desprotegido Kobel. Era el gol de la clasificación. Pero la mezquindad predominó y ambos cuadros tuvieron que llegar a la definición a penales donde los europeos fueron más certeros o menos erráticos ganado por 4 a 3 con el último gol anotado por Vargas ante su homónimo colombiano