El Sevilla sumó una nueva derrota en casa tras caer por la mínima ante el Celta, en un partido que se resolvió con un penal convertido por Marcos Alonso a los 88 minutos. El resultado agudiza el mal momento del equipo andaluz, que volvió a mostrar una preocupante falta de profundidad y capacidad de reacción en ataque.
El encuentro estuvo marcado por la escasez de situaciones claras y por un Sevilla que volvió a carecer de ideas en los metros finales. Sin Alexis Sánchez de titular e ingresando a los 60', ni Gabriel Suazo, ambos ausentes en alerta por lesión, el equipo nunca tuvo peso específico en ofensiva y liderazgo en momentos clave del partido, volviendo a exhibir un fútbol pobrísimo.
Los números reflejan la dimensión de la crisis: el conjunto hispalense apenas ha sumado 7 puntos de los últimos 33 en disputa, una racha que lo tiene estancado en la parte baja de la tabla y sin respuestas futbolísticas claras. Además, no ha logrado marcar desde el 4-0 frente al Oviedo, en una sequía que coincide con la salida de Akor Adams y Chidera Ejuke a la Copa de África.
Mientras tanto, el Celta aprovechó su oportunidad, se llevó tres puntos vitales y alcanzó al Betis en la sexta posición, alimentando su ilusión europea. Para el Sevilla, en cambio, la derrota vuelve a encender las alarmas: el equipo no encuentra rumbo y el margen de error comienza a desaparecer. Con esto la continuidad del entrenador argentino Matías Almeyda está cada vez más cuestionada.