Una de las selecciones que comprobó la situación fue Senegal, que entrenó en una de las canchas y verificó de acuerdo a las imágenes que la pelota no da un bote normal ni rueda bien.
El tema a juicio de los expertos radica en que como los estadios de la NFL tienen pasto sintético y la FIFA exige natural, se colocó una capa de tierra y rollos de césped natural sobre la cubierta original. De esta manera el piso quedó blando y absorbe el impacto del balón, pero el bote es demasiado corto y el balón no toma la altura correcta a lo que ocurre en una cancha de pasto natural.
Otro elemento importante es que esto frena los pases largos ya que el balón pierde fuerza en el traslado y obligaría a muchos equipos a cambiar el tipo de botines para no enterrarse en la superficie. Además si una de estas canchas se viera afectada por la lluvia la situación tendría a complicarse aún más para los futbolistas ya que el tránsito de balón sería mucho más lento