El sitio oficial de FIFA publicó la particular historia de unos de los referentes del elenco albiceleste y cómo se transformó en arquero.

Foto: @Argentin
Santino Barbi tal vez jamás pensó estar en esta instancia. Nació en la localidad cordobesa de El Tío, un pueblo de 2.000 habitantes en el departamento de San Justo, ahí empezó con sus primeros indicios de golero, con tapadas y voladas que acapararon miradas. Hasta ahí todo bien, un sueño que empezaba a ser realidad. Sin embargo su incipiente carrera tuvo un brusco freno cuando en 2020 la pandemia forzó el cierre de la pensión de Atlético de Rafaela y Barbi debió regresar a la casa de sus padres y cuidar de él y de ellos.
Pero el portero trasandino es de ideas fijas y perseverante como ninguno y no podía dejar de pensar en su futuro que estaba entre los tres postes. El encierro lo hacía entrenar en el patio de su casa hasta que un día se le ocurrió grabar un video casero, de baja calidad visual, con sus atajadas y voladas más espectaculares y sin pensarlo lo envió al club Talleres de Córdoba, que empezaba a buscar nuevos talentos para su fútbol formativo.
El área de scouting del cuadro cordobés analizó las imágenes y valoró el entusiasmo y lo invitó a una prueba. Tras esto lo incorporó definitivamente en febrero de 2021 a las inferiores del club. Barbi de buen porte y muy dado al trabajo esforzado y constante se destacó dentro de todas las series y con el paso del tiempo se ganó la convocatoria a las selecciones argentinas. Fue subcampeón en el Torneo de L’Alcudia en 2024. De cara al Mundial, Santino le ganó la pulseada a sus colegas Álvaro Busso de Vélez Sarsfield y Alain Gómez del Valencia de España.
En octubre de 2023 firmó un contrato profesional que lo mantendrá vinculado a Talleres hasta diciembre de 2027.
Barbi fue clave en la victoria ante Colombia, pero además es un referente para el plantel y un número fijo en las decisiones de Diego Placente. Santino Barbi quien acumula 381 minutos sin recibir goles siempre recuerda el largo camino que tuvo que recorrer y es un ejemplo para muchos jóvenes que a la primera de cambio se dan por vencido: “Uno piensa en lo que vivió y eso es lo que te da la motivación en el día a día, y más con esta camiseta, para dar la vida por estos colores y representar al país de la mejor manera. Siempre la peleé y soñaba con estar acá, y hoy ese sueño se hizo realidad: voy a jugar una final del mundo y la verdad es que un poco no lo puedo creer”.