Unión vive su día decisivo en los escritorios de la ANFP, aunque todo indicaría que desde Quilín la respuesta ante la posibilidad de permanecer en Primera estaría desechada. Pero de manera paralela trabaja en su cancha y en la iluminación. Las cuatro torres ya fueron levantadas, por lo cual sólo resta la incorporación de los focos. A su vez las últimas imágenes de la cancha de la Catedral parecen más un campo de cultivo, que una cancha de fútbol profesional.
Sin embargo, los dos recitales que se realizaron en menos de una semana habrían dejado una suma cercana a los $700 millones en arriendos, situación que motivó a la directiva de los Rojos para hacer un trabajo desde cero; con una verificación del tipo de suelo, una mejoría en su capacidad de drenaje, correcciones de nivel y compactación. Todo esto se hará mediante la extensión de paños con pasto natural que se irán adaptando a la base hasta cubrir toda la superficie evitando el proceso de siembra.
Si bien en la directiva hispana no se habló de montos, se estima que el trabajo en total estaría bordeando los 200 millones de pesos y estaría finalizado para principios del mes de marzo. Independientemente de la división que Unión juegue el próximo año, ya tiene definido como recinto alternativo el municipal de La Pintana cuando actúe de local
De esta forma, Santa Laura será un buen soporte económico que tendrá el club ante la baja de dinero que experimentará por conceptos de TV. No sólo con arriendo de conciertos musicales, por ahora sólo confirmado Journey para el mes de septiembre, sino que la U sería su principal arrendador, por cuanto el Estadio Nacional ya suma 4 recitales masivos entre febrero y mayo del próximo año ( Tini, Chayanne, ACDC, y Korn) más la presencia de Iron Maiden el 31 de octubre, situación que complicaría a los azules para hacer de local en Ñuñoa y a buscar un reducto alternativo, que tradicionalmente ha sido Santa Laura.