El Tribunal de Honor de la ANFP desestimó por unanimidad la acusación presentada por siete integrantes de la Primera Sala contra el director de Blanco y Negro. El conflicto nació por las publicaciones que realizó el dirigente albo cuestionando el criterio utilizado para sancionar al delantero de Colo Colo.

El caso Javier Correa terminó abriendo un inesperado enfrentamiento entre un dirigente de Blanco y Negro y los propios integrantes del Tribunal Autónomo de Disciplina de la ANFP. Una disputa que llegó hasta el Tribunal de Honor y que este miércoles 2 de septiembre tuvo una resolución favorable para Nicolás Monckeberg.
Todo comenzó a partir de la sanción aplicada al delantero de Colo Colo. Según consigna la sentencia, la Primera Sala del Tribunal de Disciplina castigó a Correa con cuatro fechas de suspensión, decisión que provocó la reacción pública de Monckeberg, director de la concesionaria que administra al cuadro albo.
El 24 de junio, el exministro utilizó su cuenta personal de X para realizar dos publicaciones en las que cuestionó la actuación del organismo disciplinario. Esos mensajes, posteriormente recogidos por distintos medios de comunicación, terminaron transformándose en el centro de una controversia que salió completamente de la cancha.
La molestia llegó directamente desde los integrantes de la Primera Sala. El 10 de julio, Exequiel Segall, Franco Acchiardo, Carlos Aravena, Santiago Hurtado, Jorge Isbej, Simón Marín y Alejandro Musa presentaron una denuncia ética contra Monckeberg ante el Tribunal de Honor de la ANFP.
Los denunciantes sostenían que el director de Blanco y Negro había incurrido en una infracción al artículo 8°, letra b), N°2 del Código de Ética de Dirigentes del Fútbol Profesional y, además, invocaron la agravante contemplada en el artículo 5° del mismo cuerpo normativo. Monckeberg respondió solicitando que la acusación fuera rechazada íntegramente y también planteó objeciones respecto de la legitimación de quienes presentaron la denuncia.
El Tribunal de Honor, sin embargo, decidió ir directamente al fondo. Consideró que no existía una discusión respecto de los hechos: las publicaciones de Monckeberg existieron, su contenido era conocido y también estaba acreditada la sanción aplicada a Correa. La cuestión que debía resolver era otra: determinar si aquellas críticas constituían efectivamente una infracción ética.
Y la respuesta fue categórica. El organismo estableció que los mensajes del dirigente cuestionaban "el criterio y la uniformidad" con que la Primera Sala había ejercido su potestad disciplinaria, pero no individualizaban a ninguno de sus miembros ni les atribuían hechos deshonrosos, delictuales o inmorales de carácter personal. Precisamente esos elementos, explica la sentencia, resultaban indispensables para configurar la injuria o agravio que se le imputaba.
El fallo incluso va un paso más allá y aborda directamente el derecho de Monckeberg a cuestionar públicamente una determinación del Tribunal de Disciplina. A juicio del Tribunal de Honor, sus expresiones se enmarcaron en el "ejercicio legítimo de la libertad de opinión (expresión)" respecto de un asunto de interés público y directamente relacionado con Colo Colo, club al que representa como director de Blanco y Negro.
Tampoco prosperó la agravante solicitada por los denunciantes. El organismo sostuvo que la condición de director de Blanco y Negro de Monckeberg era pública y conocida, por lo que no existió ocultamiento de intereses. Asimismo, estableció que no había constancia de que hubiese realizado declaraciones a la prensa, sino que los medios se limitaron a reproducir sus comentarios publicados en X.
Con esos argumentos, el Tribunal de Honor cerró el caso de manera contundente. Por unanimidad de sus integrantes, rechazó la denuncia ética contra Nicolás Monckeberg al considerar que "carece de mérito suficiente para ser acogida". Tampoco estimó necesario abrir un período de prueba ni pronunciarse sobre las excepciones planteadas por la defensa del dirigente.