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A medida que se acerca el día domingo la demanda por una entrada a la final del Mundial entre Argentina y España se ha desbordado en Estados Unidos. El precio mínimo de reventa de una entrada es de 7.380 dólares, pero esto es un asiento categoría tipo 2, es decir prácticamente lo básico, sin ninguna regalía como estar cerca del campo o acceso a catering.
Luego los accesos a la categoría 1 pueden alcanzar los 19.995 dólares y, en las zonas más cercanas al campo de juego llegan hasta los 32.970. Algunos palcos se comercializan de forma corporativa y no muestran un precio por asiento de manera pública. Hay paquetes disponibles para la final que han alcanzado aproximadamente los 34.500 dólares.
Pero lo más increíble es que en el mercado de reventa autorizado por la propia FIFA cada vendedor puede fijar la cantidad que considere razonable, gracias a esto la FIFA recibe dinero con la venta original. Después, si el propietario o revendedor decide colocar esa misma entrada en el mercado, aplica una comisión del 15% al vendedor, mientras que cuando otro aficionado la compra, añade otro 15% al comprador. Un negocio cuestionado, donde la FIFA se defiende ya que no fija precios, pero sí se lleva las comisiones.
Es por eso que las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey abrieron el 27 de mayo una investigación sobre la “manipulación desorbitada de precios para butacas o asientos del estadio”, además se investiga se la FIFA liberó de manera premeditada ciertas localidades para que los precios aumentaran de manera desmedida.