Régis Fernandes da Silva, conocido como Régis Pitbull, pudo llegar a ser otro astro brasileño a nivel mundial. Como lo fueron Ronaldinho, Marcelo, Neymar y un largo etcétera. Sin embargo, las drogas se cruzaron en su camino y, ahora, a sus 49 años, malvive en las calles de Sao Paulo.
Llegó a jugar en el Corinthians y en Vasco, pero el crack, al que reconoce que es adicto, le llevó a perder su hogar y su familia. Tan solo le queda una de las propiedades que tenía, pero tuvo que abandonarla en diciembre de 2025 tras agredir al administrador del edificio.

Así, en estas deplorables condiciones, se le encontró el periodista brasileño Emilio Botta, después de que unos excompañeros con los que jugaba en un equipo amateur le dieran la voz de alarma sobre su situación. Entre basura y cosas inservibles. Se alimenta a base de cafés y gracias a la comida que donan en el restaurante de enfrente a donde ha montado su campamento.
Régis Pitbull es contemporáneo a una generación extraordinaria del fútbol brasileño con Rivaldo, Ronaldo Nazario, Djalminha o Roberto Carlos. Jugaba como extremo izquierdo caracterizado principalmente por su velocidad explosiva, fuerza física y gambeta. El apodo "Pitbull" reflejaba no solo su potencia muscular y empuje dentro de la cancha, sino también su estilo de juego combativo y un carácter fuerte, que en ocasiones rozaba lo temperamental. Anotó 49 goles de manera oficial.
En Brasil militó en clubes importantes como Corinthians, Ponte Petra, Ceará (cuantro veces campeón estadual) o Vasco da Gama y en el exterior jugó en las ligas de Portugal, Japón, Turquía, Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos. Su mejor temporada fue en 1999 defendiendo al Ponte Petra en el Brasileirao siendo transferido poco después al Kyoto Purple Sanga de Japón