La Universidad de Chile comienza a resolver uno de los dilemas estructurales de cada temporada: quiénes serán los futbolistas que sostengan el cumplimiento de los minutos Sub 21. En ese escenario, Meneghini reunió a cuatro nombres que ya tuvieron rodaje durante 2025 y que, por edad, entran de lleno en la exigencia reglamentaria. La convocatoria conjunta no es casual: es una evaluación directa, con datos en la mano, de quién está realmente en condiciones de asumir ese rol.
Flavio Moya llega con un año de participación medida. En 2025 disputó 13 partidos oficiales, con 449 minutos, registrando 1 gol y 0 asistencias. Su presencia fue intermitente, mayoritariamente como alternativa, y nunca logró encadenar una racha prolongada de titularidades. Aun así, su perfil mixto y conocimiento del medio lo mantienen como una opción funcional para sumar minutos sin alterar demasiado la estructura del equipo.
El caso de Agustín Arce muestra un volumen mayor. En la temporada 2025 acumuló 14 partidos y 704 minutos, con 0 goles y 1 asistencia. Desglosado por competencia, jugó 10 encuentros de Liga de Primera (440 minutos) y 4 de Copa Chile (264 minutos). Su continuidad fue más estable que la de Moya, aunque sin impacto estadístico directo en el marcador. Para la U, su principal valor está en la regularidad y en la posibilidad de sumar minutos de manera sostenida.
Más llamativo es el recorrido de Ignacio Vásquez, un nombre que ilustra los vaivenes internos del club. En 2024 había sido uno de los juveniles más utilizados, con 15 partidos y 519 minutos, además de 3 goles y 1 asistencia. Sin embargo, en 2025 su presencia se redujo drásticamente: apenas 4 partidos y 204 minutos, con 0 goles y 1 asistencia. En Liga de Primera jugó 2 encuentros (74 minutos) y en Copa Chile 2 partidos (130 minutos). De ser una pieza activa pasó a quedar prácticamente fuera del radar durante el ciclo de Gustavo Álvarez, un “corte” que hoy vuelve a ponerse en revisión.
El cuarto nombre es Bianneider Tamayo, quizá el caso más complejo desde lo emocional. En 2025 sumó 14 partidos y 1.076 minutos, todos sin goles ni asistencias, con un desglose de 12 encuentros de Liga (1.008 minutos) y 2 de Copa Chile (68 minutos). Su alto kilometraje llegó principalmente durante su paso por Unión Española, donde tuvo continuidad, pero también quedó marcado por un episodio decisivo: fue triste protagonista en uno de los partidos clave de la lucha por el descenso, un encuentro que terminó afectando directamente a la Unión y que dejó su imagen ligada a un cierre de temporada muy duro.
Con estos antecedentes, Meneghini enfrenta una decisión estratégica. Moya ofrece bajo riesgo, Arce entrega constancia, Vásquez carga con la incógnita de su retroceso reciente y Tamayo aporta volumen de minutos, aunque con una mochila pesada por el contexto competitivo que arrastra. La convocatoria de este viernes no es solo un gesto simbólico: es el primer filtro real para definir quién sostendrá una norma que, una vez más, puede incidir directamente en el rendimiento deportivo de la U durante 2026.