El caso de Octavio Rivero comienza a transformarse en uno de los grandes misterios de Universidad de Chile durante la temporada 2026. El delantero uruguayo, que llegó como uno de los principales refuerzos del equipo, nuevamente quedó fuera de una convocatoria y las explicaciones que han surgido desde el entorno azul contrastan con las informaciones sobre su condición física.
Esta vez, el atacante no será considerado para el compromiso de este lunes ante Ñublense, pese a que durante las últimas semanas se había instalado la posibilidad de que volviera a estar disponible. Una nueva ausencia que abre interrogantes sobre los plazos de recuperación y, especialmente, sobre la información que se ha entregado respecto de su rodilla operada.
El pasado 5 de septiembre, Rivero regresó a las canchas después de varios meses de ausencia. Ingresó en los minutos finales ante Coquimbo Unido y convirtió un penal en la victoria por 4-2. Parecía el punto de partida para dejar atrás una lesión que había condicionado prácticamente toda su temporada. Sin embargo, desde aquella jornada no ha vuelto a disputar un solo minuto.
Las explicaciones desde Universidad de Chile han apuntado principalmente a la necesidad de recuperar su mejor condición física. Incluso, el pasado 2 de octubre, el periodista Marcelo Díaz aseguró en TNT Sports que el delantero continuaba trabajando para responder a las exigencias del cuerpo técnico y descartó complicaciones adicionales en su recuperación.
"No hay un retroceso en cuanto al tema de la rodilla", sostuvo el comunicador, quien además explicó que el objetivo era que Rivero pudiera estar disponible precisamente para el compromiso del 12 de octubre frente a Ñublense.
Tres días después, Fernando Gago también entregó una visión optimista. El entrenador aseguró que el atacante estaba mostrando avances en las evaluaciones físicas y que su reincorporación a los entrenamientos normales estaba cada vez más cerca.
"Octavio cada vez está mejor, esperamos que levante niveles en números que ven los especialistas, los niveles de fuerza bien, estamos en los últimos días para que esté a disposición para entrenar", señaló el técnico argentino.
Sin embargo, la información publicada por Emisora Bullanguera presenta un escenario diferente. Según el citado medio, Rivero sigue trabajando junto al grupo de jugadores lesionados y mantiene molestias en la misma rodilla que debió ser intervenida quirúrgicamente. Una condición que le impide estar disponible para el duelo frente a Ñublense.
Los antecedentes tampoco son nuevos. A fines de septiembre, el mismo medio había advertido que el delantero experimentaba inflamación en la rodilla cuando realizaba esfuerzos físicos de mayor intensidad, situación que obligó a mantener sus entrenamientos diferenciados.
De esta manera, mientras las explicaciones públicas apuntan a un proceso de acondicionamiento físico, los reportes sobre las molestias persistentes plantean dudas respecto de si el futbolista efectivamente superó los problemas que lo llevaron al quirófano.
La diferencia no es menor. Una cosa es que un jugador necesite recuperar ritmo competitivo después de una larga inactividad y otra es que todavía presente dolor en la zona intervenida. Aunque ambas situaciones pueden formar parte de un mismo proceso de rehabilitación, las informaciones conocidas no permiten establecer con claridad cuál es el verdadero impedimento para su regreso.
Lo concreto es que Rivero apenas ha disputado tres partidos oficiales durante toda la temporada y su última aparición se produjo hace más de un mes. Desde entonces, los anuncios sobre una eventual reincorporación no se han traducido en nuevas oportunidades dentro del campo de juego.
Por ahora, Universidad de Chile continúa sin contar con uno de sus principales fichajes y sin entregar una fecha definitiva para su retorno. La nueva ausencia frente a Ñublense vuelve a instalar una pregunta que sigue sin respuesta concluyente: ¿Rivero simplemente necesita más tiempo para ponerse a punto o todavía arrastra problemas físicos que no han sido aclarados públicamente?