Universidad de Chile había solicitado formalmente a la ANFP que el clásico universitario frente a Universidad Católica no se disputara el 26 de octubre, ya que tres días antes debe enfrentar a Lanús en Buenos Aires por la Copa Sudamericana. La petición buscaba un mínimo respiro en un calendario apretado, pero la respuesta desde Quilín fue tajante: el duelo se jugará igual en el Claro Arena a las 12:30 horas.
La decisión cayó pésimo en la U, que siente que no se está respetando su condición de equipo chileno aún en competencia internacional. Desde el club consideran que el desgaste físico y la poca recuperación pueden pasar factura en un choque de alta exigencia como el clásico, donde además se juegan puntos claves en la parte alta de la tabla.
Mientras tanto, en la Católica celebran el hecho de mantener la fecha original, pues creen que cualquier cambio habría trastocado su planificación. Así, el clásico del 26 de octubre no solo se disputará en la cancha, sino también en medio de un ambiente de polémica y molestia por la negativa de la ANFP a ceder ante la solicitud azul.