El nombre de Jorge Almirón volvió a aparecer en los diarios argentinos. No son pocos los reporteros de Boca Juniors que lo sitúan como una de las cartas para reemplazar Miguel Ángel Russo en la banca Xeneize, aunque por ahora esa decisión tendrá que esperar. Pero el rendimiento del ex Colo Colo no es positivo, al menos en este 2025, situación que lo sacó de los albos en agosto.
Tras ser campeón en 2024 y cuartofinalista en Copa Libertadores con los albos, su segunda temporada al mando no pudo ser peor. Últimos en su grupo en el torneo continental y eliminados rápidamente en Copa Chile, zona que compartían con dos equipos del descenso. El mazazo del choque ante Fortaleza fue tan rotundo que terminó transformando el año del centenario y el sueño copero en una pesadilla horrible. Goleados en Brasil, también por Racing en Avellaneda, ni siquiera pudieron agarrar el cupo para jugar la Copa Sudamericana.
Y en el ámbito local, tampoco las noticias fueron mejores. En sus últimos 10 partidos en el club perdió cuatro, empató cuatro y sólo pudo sumar los tres puntos en dos ocasiones. Panorama oscuro que en 2025 lo dejó con un rendimiento de 41,67% en lo que alcanzó a estar en 2025.
Pero siendo justos, su 2024 fue muchísimo mejor. 30 triunfos, sólo 9 derrotas para coronarse como el campeón del fútbol chileno. Alcanzó 11 triunfos consecutivos para dar caza a la U y quedarse con uno de los torneos más apasionantes de la última década. Se convirtió en una figura querida por los fanáticos que exigieron su renovación. El final del cuento lo sabes, con Anibal Mosa despidiéndolo por los micrófonos en una relación extremadamente tirante hasta su salida luego de caer 1-4 ante Católica.
Esos son los números de presentación de Jorge Almiron, que antes de llegar a Colo Colo se metió en la gran final de Libertadores con Boca. A eso apela Juan Roman Riquelme, que otra vez buscará tener a técnico otra vez en La Bombonera.