Cuando Mauricio Pellegrino vuelva a pisar el césped del Estadio Nacional, lo hará con un equipaje emocional pesado. Su nombre aún divide aguas entre los hinchas azules: para algunos fue un técnico metódico atrapado por la inestabilidad del club; para otros, el símbolo de una etapa errática que terminó hundiendo a Universidad de Chile en la confusión futbolística.
Su arribo a fines de 2022 fue recibido con expectativa. Venía con un discurso claro —“crear una identidad acorde a la historia del club”— y un método riguroso desde lo táctico con exigencias en la precisión, estructura y disciplina. Pero el escenario que encontró fue el de un club desgastado, con un plantel corto y una dirigencia que, según él mismo criticó más tarde, “vendía más de lo que traía”. Desde el inicio, su idea chocó con la realidad económica y estructural de Azul Azul.
Durante el primer semestre de 2023, Pellegrino pareció encontrar el rumbo. El equipo ganó nueve de sus primeros 23 partidos y se instaló en la parte alta de la tabla, alimentando el sueño de volver a torneos internacionales. Entre otras cosas de es primera rueda destacó el triunfo por 3-0 ante la Universidad Católica con goles de Guerra, Poblete y Osorio.
La caída fue abrupta. En la segunda rueda, Universidad de Chile acumuló ocho partidos sin ganar y cayó al décimo puesto, a solo nueve puntos del descenso. Tras una dura derrota ante Deportes Copiapó, Pellegrino explotó. “Han echado tantos técnicos y la U lleva más de tres años difíciles; la culpa no es del DT”, dijo en conferencia, apuntando directamente a la gestión de Azul Azul. También deslizó que el club “le falta mucho para comportarse como un club grande”. Sus palabras molestaron a la dirigencia, que evaluó su despido, aunque optó por mantenerlo hasta el fin del contrato para evitar costos.
Su gestión terminó con un 44,79% de rendimiento y sin clasificar a torneos internacionales. Aun así, Pellegrino se marchó defendiendo su trabajo: “Mi gran satisfacción es que el club está mejor”, dijo al despedirse. Desde entonces, sostuvo que su proyecto fracasó por causas estructurales, no personales. Su regreo al club será con Lanús en la vereda del frente. Una revancha para un entrenador con un paso de dulce y agraz por la Universidad de Chile.