La temporada 2026 sigue dejando cuentas pendientes en Universidad de Chile. A la eliminación de la Copa Sudamericana, el fracaso en la Copa de la Liga y la irregular campaña en el torneo nacional, ahora se suma la inminente partida de Lucas Romero, uno de los refuerzos que llegó con mayores expectativas a comienzos de año y que terminó transformándose en una de las grandes decepciones del semestre.
El volante paraguayo arribó al Centro Deportivo Azul tras una destacada campaña en Deportes Recoleta y con el respaldo de ser considerado por Gustavo Alfaro en la selección de Paraguay. Su nombre incluso apareció entre los candidatos a integrar la nómina mundialista, situación que hacía pensar que la U incorporaba a un futbolista en pleno crecimiento y con potencial de proyección internacional.
Sin embargo, la realidad fue muy distinta. Romero nunca logró afirmarse en el equipo, primero bajo el mando de Francisco Meneghini y posteriormente con Fernando Gago. Las oportunidades fueron escasas y, cuando las tuvo, no consiguió convencer. Con el paso de las semanas fue perdiendo terreno hasta quedar relegado en la consideración técnica, siendo superado incluso por el juvenil Lucas Barrera, una de las pocas noticias positivas que dejó el semestre azul.
Los números reflejan con claridad su escaso impacto. Entre Liga de Primera y Copa de la Liga disputó apenas ocho encuentros, cinco de ellos como titular, acumulando 422 minutos y anotando un solo gol. Una cifra muy baja para un jugador que llegó como apuesta para competir por un puesto importante en la zona media del campo.
La falta de continuidad también terminó afectando su situación internacional. Romero perdió espacio en la selección paraguaya y finalmente quedó fuera de la nómina definitiva para disputar el Mundial 2026, un golpe importante para un futbolista que meses atrás parecía tener asegurado un lugar en la cita planetaria.
Ahora, cuando todavía no se cumple ni medio año desde su llegada al club, según Radio Cooperativa, el guaraní continuará su carrera en el fútbol mexicano. Su salida se produce en medio de una profunda revisión deportiva en Universidad de Chile, donde varios fichajes realizados para esta temporada no lograron responder a las expectativas.
El caso de Lucas Romero vuelve a instalar preguntas sobre la planificación deportiva de la concesionaria. La U necesitaba refuerzos capaces de elevar el nivel competitivo del plantel y pelear objetivos importantes. Sin embargo, a mitad de temporada, el paraguayo se encamina a despedirse dejando más dudas que certezas y sumándose a la extensa lista de incorporaciones que pasaron por el club sin lograr marcar diferencias.