El balance de Fernando Ortiz en Colo Colo se vuelve incontrastable cuando se traduce a números. En 9 partidos oficiales, el equipo registró 4 triunfos, 1 empate y 4 derrotas, con 13 puntos sobre 27 posibles, lo que equivale a una efectividad general del 48,1%. Sin embargo, el desglose por calidad de rival desnuda el verdadero rendimiento del ciclo.
Ante equipos que terminaron fuera del top 10, Colo Colo consiguió 4 victorias y 1 empate en 5 partidos: 13 de 15 puntos, una efectividad del 86,7%. En contraste, frente a clubes del top 10, el registro fue demoledor: 0 triunfos, 0 empates y 4 derrotas, es decir, 0 de 12 puntos, una efectividad del 0%.
La diferencia también se reflejó en el marcador. Contra rivales de la zona baja, Colo Colo anotó 11 goles y recibió 3, con un promedio de 2,2 goles a favor por partido. Frente a equipos de la parte alta, el equipo convirtió apenas 2 goles y encajó 10, con una media de 0,5 goles anotados y 2,5 recibidos por encuentro. La brecha no fue solo de resultados, sino también de dominio y contundencia.
El patrón se repitió en todos los partidos clave. Derrotas ante Universidad de Chile (4to), Coquimbo Unido (1ero), Cobresal (7mo) y Audax Italiano (5to) marcaron un límite competitivo que nunca pudo ser superado. Ni los cambios de esquema ni las variantes ofensivas modificaron una tendencia clara: cuando el rival exigió ritmo, presión y jerarquía, Colo Colo quedó expuesto.