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El cuadro Celeste tenía la responsabilidad de dar vuelta el resultado en Chillán. Sin embargo se le hizo difícil asumir ese protagonismo en El Teniente, poco descuelgue de Faúndez por las orillas, y con Yañez y Francisco González sin entrar mucho en juego. Atrás Robledo mostraba sus problemas cuando tenía que enfrentar a Jeraldino.
Lo más cercano llegó a los 27’ con González y un remate desviado, dos minutos después una buena carga por derecha de Felipe Ogaz la deja para Sarrafiore y tampoco logra superar la resistencia de Ñublense.
El cuadro de Chillán si bien se resguardó con una línea de cinco defendió su triunfo de la ida, no desaprovechó lo poco que tuvo para inquietar la portería rancagüina con Jeraldino al menos dos ocasiones. La ausencia de Arnaldo Castillo y Rabello se notaba en los locales y parecían ser llamados a gritos en el complemento.
Una segunda etapa muy similar, el cuadro de Chillán se acercó con Matías Plaza y luego Sanhueza, pero lo que más sintió JJ Ribera fue la lesión de su eje de ataque, Jeraldino que fue reemplazado. Casi de manera coincidente llegó un remate de Castillo que da en el brazo de Bosso que amplía su volumen y tras revisión del VAR, cae el penal para los locales en los 67’ que Pancho González transforma en gol. 1 a 0 y al menos había penales en Rancagua.
El balde de agua fría cayó nuevamente para los Rojos cuando el juez Diego Flores mostró una cuestionable tarjeta roja a Céspedes, que no estuvo un minuto en cancha, por un supuesto codazo, que es resistido por el jugador y la banca de los Diablos Rojos. Partido encendido.
O’Higgins no encontró el desequilibrio mientras que el técnico Ribera era expulsado por reclamar los 6 minutos de descuento. Ñublense muy descontrolado y sin técnico de cara a la definición a penales y lo notaron al perder los dos primeros lanzamientos. Al final los locales fueron más certeros y jugarán la final ante Coquimbo