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El cielo amenazante en Chillán y la lluvia fue más que lo hecho por el cuadro Rojo ante O’Higgins, en la segunda semifinal de la Copa de La Liga. Ñublense fue más que los Celestes, que se vieron sin ese protagonismo que tiene acostumbrado a sus hinchas, más aún tras la goleada de los mineros a Colo Colo por Copa Chile
El trabajo de los chillanejos tuvo fruto a los 25’’ con un potente remate de Rivera que remece el vertical y que es capturado por Pablo Calderón para batir a un descolocado Carabalí.
Los dirigidos por Bovaglio no tenían respuestas con González o Castillo arriba, pero la única jugada de riesgo por la izquierda con un pase profundo de Pavez que fue acompañada por una pantalla de Sarrafiore para la aparición de Bastián Yáñez y a los 37’ se encuentran con un empate que parecía mucho premio.
En el complemento no se desató la lluvia intensa, ni menos los equipos que se vieron enredados y sin claridad para generar peligro en el área rival. JJ Ribera y Bovaglio realizaron cambios buscando darle más frescura a sus equipos.
La jugada clave llegó en los 70’ con una fuerte entrada de Lorenzo Reyes que le significa la segunda amarilla y expulsión, pero tras el llamado del VAR el juez le restó una cartulina. Ñublense se mantenía con vida completa.
Se le exigía más a O’Higgins pero hubo poca respuesta de los rancagüinos en ofensiva y los errores atrás de Robledo eran evidentes. A medida que se acercaba el final del encuentro parecía un punto más ganado que perdido, pese a que Godoy lo tuvo en el minuto 90’ pero su indecisión para rematar no le permitió llevarse los puntos a Rancagua.
Y como pasa siempre, Ñublense no desaprovechó su ocasión con un error en la zaga Celeste y Lucas Molina, que ingresó en el complemento, mete un centro para Jeraldino que define con propiedad para quedarse con los tres puntos. la llave se definirá en Rancagua