En las últimas horas, ha tomado fuerza en el mercado de fichajes el rumor de un regreso de Damián Pizarro a Colo-Colo, alimentado tanto por la fuerte presión mediática y de la hinchada como por declaraciones del presidente de Blanco y Negro, Aníbal Mosa, quien confirmó que “Pizarro quiere volver” y que su representante está empujando esa idea desde Chile.
Pero esto se contarresta con lo que pasa en su club. El presidente de Le Havre, Jean-Michel Roussier, fue enfático al referirse al futuro del delantero, enviando un mensaje directo que pone un freno a los rumores de fichaje por Colo-Colo: “El asunto aún no está cerrado. No he firmado ningún documento formalizando la rescisión del contrato de préstamo de Pizarro. Sin eso, no puede irse a ningún lado.”
Roussier fue claro al señalar que no existe hasta el momento ningún documento oficial que permita la salida del atacante chileno, enfatizando que no hay firma ni acuerdo que libere al jugador de su compromiso con el club francés. Además, el presidente advirtió sobre las consecuencias de no presentarse a los entrenamientos: “Si Pizarro no se presenta a los entrenamientos antes del próximo lunes, el Le Havre AC podría sancionarlo por falta grave y rescindir la cesión con un coste mínimo.”
Hasta ahora, el paso de Pizarro por Europa ha sido prácticamente sin protagonismo: en Le Havre ha disputado apenas 26 minutos de juego, divididos en dos partidos de la Ligue 1, sin impacto significativo en la cancha. La fuerte advertencia del presidente del club francés deja en evidencia que no basta con querer regresar, y que aún quedan pasos contractuales por resolver antes de que se pueda concretar cualquier movimiento hacia Colo-Colo.
Mientras tanto el jugador, claramente en zona de rebeldía con el club que hoy tiene sus servicios, sigue cometiendo atentados contra una carrera que por ahora no tiene un futuro claro. Mientras debería presentarse para entrenar, prefiere sacarse fotos en las oficinas de Vibra. Ahí se definirá que sucederá con el 9.