Nicolás Castillo, de 31 años, volverá a probar suerte en el extranjero tras un año irregular en Chile. El atacante firmó con City Soccer FC, un club que participa en la USL League Two, considerada la cuarta división del fútbol estadounidense (paralela a la MLS) y utilizada principalmente como plataforma de desarrollo para jugadores jóvenes y universitarios. Se trata de un destino inesperado para un futbolista que hace apenas unos años brillaba en México y aparecía en las nóminas de la selección nacional.
La decisión refleja el contraste entre el inicio de su carrera y el presente. Castillo fue campeón con Universidad Católica, goleador en la liga chilena y figura en Pumas de la UNAM, lo que le permitió llegar al América con la etiqueta de refuerzo estelar. Incluso tuvo pasos por Europa, defendiendo a clubes como Brujas, Benfica y Mainz. Sin embargo, una grave trombosis sufrida en 2020, junto con lesiones posteriores y falta de continuidad, marcaron un quiebre irreversible en su rendimiento.
En los últimos años intentó recuperar protagonismo con pasos por Juventude en Brasil y un breve regreso a la UC, pero su nivel nunca volvió a ser el mismo. En 2024 recaló en Magallanes, donde tampoco pudo consolidarse. El cambio hacia Estados Unidos aparece como un intento de reinvención, aunque en un contexto mucho menos competitivo y con escasa visibilidad internacional.
La llegada a la USL League Two no solo simboliza una nueva etapa, sino que también confirma la caída de un delantero que alguna vez estuvo en la órbita de la Roja . Hoy, más que pelear títulos o clasificar a torneos internacionales, Castillo afronta un desafío en un escenario modesto, con un contrato que apunta más a la experiencia que a la proyección. Su fichaje deja en evidencia el ocaso de una carrera que prometía mucho más y que, pese a los esfuerzos, no logró sostenerse en el alto nivel.