Sochi es una ciudad rusa ubicada a orillas del mar Negro, conocida por combinar playas amplias, un clima cálido y una infraestructura turística moderna con montañas nevadas a pocos kilómetros. Ahí concentra la selección chilena de Nicolás Córdova que, luego de acompañar a Sebastián Miranda en Catar, toma las riendas de manera casi insólita.
El "Sueño del Pibe" para muchos de los entrenadores nacionales. Tres veces se calzó el saco de adiestrador de la absoluta y, al menos hasta marzo del próximo año, seguirá admistrando la base del equipo que intentará clasificar a la Copa del Mundo del 2030. Con su cuarto partido clase A superará a nombres como Jorge Garcés (3), Raúl Pino (2) o al mítico Manuel Rodríguez Aranenada que también salvó las papas en una ocasión.
De los pergaminos de Córdova ya se habló mucho. Porcentajes bajo el 50% en Palestino, Wanderers, Qatar, Universitario de Perú y también en las selecciones adultas y menore de Chile. Pero sigue estoico y desde la eliminación de la Sub 20 ante México sin hablar. Eso si, la compañía de Ariel Leporati en su staff para los amistosos ante Rusia y Perú disuelve en algo el posible conflicto entre ambos entrenadores y la polémica ausencia de Leporati en el Mundial Sub 17.
Pero el mensaje es triste. Un entrenador con poquísimos pergaminos dirige una selección en un partido con poquísimas luces. ¿Qué conclusiones se pueden sacar? ¿De qué sirve que Córdova arme equipos para sacar estadísiticas o las populares "métricas"? Sochi, un destino paradisiaco en Rusia. El sueño del pibe para un entrenador que se aferra a un cargo que le queda muy grande.