La cosa era sencilla. Colo Colo llegaba octavo en la tabla con 44 puntos y Cobresal séptimo con 47. Para que los albos clasificaran a la Sudamericana, necesitaban que los mineros perdieran con Ñublense en Chillán y ellos ganarle a Audax en Santiago.
Pero es imposible analizar la definición del último cupo de la Copa Sudamericana sin comenzar por la patada artera, ridícula y sospechosa de Jorge Henríquez sobre Graciani, que significó su expulsión y el penal para Ñublense a los 32 minutos. No se explica por ninguna parte que un jugador profesional, sin contexto alguno, meta un golpe digno de una mala película de Shaolin, regalando un gol y un penal al rival. Y desde ahí, Ñublense que había perdido ocho de los últimos nueve partidos y que apenas había metido cinco goles, de repente se encuentra ganando 3-0 en el primer tiempo (tres goles de Sosa, entre ellos, ese penal regalado). Escandaloso, una tomadura de pelo.
Claro, en este fútbol chileno pasa cualquier cosa. Y Colo Colo, que tiene un quintacolumnista regalando penales y expulsiones en Chillán, no es capaz de sostener ni el tongo y en veinte minutos está perdiendo 2-0 con Audax Italiano con goles de Eduardo Vargas a los 16' y el penal de Leo Valencia a los 22'. Incluso Orellana pudo poner el 3-0, pero su remate dio en el palo. De repente Audax baja la intensidad, los albos mejoran, alguien avisa que Cobresal va perdiendo y justo termina la primera etapa.
En Chillán el partido estaba finiquitado a pesar de restar 45 minutos, mientras que en el Monumental Colo Colo salió con todo para meter los tres goles que lo clasificarían a la Sudamericana. Entró Bolados, despertó Aquino, Cepeda la pidió y el balón comenzó a rondar el arco visitante. Aunque la posibilidad de un contragolpe devastador estaba a la mano. Lo tuvo Cepeda, pero su remate se fue apenas desviado. Ahumada después salvó un cabezazo de gol con mucho esfuerzo.
Ñublense metió el cuarto por intermedio de Mateos. No cambiaba mucho el asunto, Colo Colo seguía a tres goles de la clasificación (había entrado Vidal). Continuaba llegando el cuadro albo, pero no podía concretar. Audax se echó atrás y aguantaba como podía.
A los 74' se puso más complicado para la visita, luego de que Nicolás Orellana se ganara de dos amarillas en pocos minutos y dejara a su equipo con diez. Acto seguido Ahumada salvó un balazo de Cepeda al primer palo. A Correa le trabaron cuando estaba frontal. Audax defendía dentro del área (Y Sosa metía el quinto en Chillán a los 81', cuarto personal). El tiempo se terminaba y Ahumada atajaba y atajaba. Tras un rebote Vicente Pizarro descontó a los 88'. Quedaba un resto de suspenso. Amor se fue expulsado luego de derribar a Matus y la visita tuvo un respiro. Hubo tiempo para otra atajada de Ahumada, tras un remate bajo de Cepeda.
Le dieron ocho minutos de descuento a Colo Colo para hacer los dos goles que necesitaba. Mientras, el bochornoso partido en Chillán terminaba 5-0 para el local. La expresión de Gustavo Huerta en la banca lo decía todo: desolado.
Al final, Colo Colo no pudo y quedó fuera de la Sudamericana. La directiva deberá analizar con detalle este centenario desastroso. Y Cobresal, pese a lo que hizo Henríquez y que merece una investigación, tuvo su merecido cupo en la Sudamericana.