El presente de Damián Pizarro suma un nuevo capítulo crítico. El delantero chileno nuevamente quedó fuera de la convocatoria de Racing Club, esta vez para el duelo de este viernes ante Boca Juniors, en una decisión que confirma su total pérdida de consideración en el equipo de Gustavo Costas.
La situación no es aislada. En la fecha anterior, el ex Colo Colo sí fue citado frente a Banfield, pero no sumó minutos, manteniéndose al margen de la competencia en un contexto que ya comienza a encender alarmas más profundas sobre su estado físico y futbolístico.
El dato es aún más duro: Pizarro no disputa un partido oficial desde el 5 de octubre de 2025, cuando vio acción con la camiseta de Le Havre en Francia. Desde entonces, su carrera ha entrado en un preocupante congelamiento competitivo, sin continuidad ni rodaje.
En Argentina, el escenario ya traspasa lo deportivo. Parte de la prensa partidaria comienza a cuestionar abiertamente su fichaje. Incluso, desde el entorno mediático cercano al club se desliza que el delantero estaría en un prolongado proceso de “reacondicionamiento físico”, lo que contrasta con el ritmo competitivo del plantel y abre dudas sobre su real condición.
Mientras tanto, Racing avanza en el torneo con Adrián “Maravilla” Martínez como indiscutido en ofensiva, acaparando minutos y dejando sin espacio a alternativas como el chileno. La falta de oportunidades, sumada a su inactividad prolongada, dibuja un escenario cada vez más complejo.
A sus 20 años, el margen de desarrollo sigue estando, pero el tiempo empieza a jugar en contra. Porque en el fútbol profesional, la ausencia prolongada no solo frena carreras: también las pone en riesgo.