El Real Madrid sufrió un nuevo golpe en La Liga. El equipo de José Mourinho perdió 2-1 ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano, en un derbi que se resolvió durante el segundo tiempo. Dean Huijsen fue expulsado tras cometer el penal sobre Giuliano Simeone, Alejandro Grimaldo convirtió desde los doce pasos a los 53 minutos y Jonathan David aumentó seis minutos más tarde. Antonio Rüdiger descontó de cabeza a los 89', pero la reacción merengue llegó demasiado tarde.
El resultado dejó nuevamente al Madrid con más preguntas que respuestas. Durante buena parte del encuentro le costó generar peligro, y después de quedarse con diez quedó a merced de un Atlético que encontró espacios y pudo incluso ampliar la diferencia. El descuento sobre el final maquilló el marcador y permitió un último intento por empatar, aunque sin premio.
Pero puede cambiar el equipo, pueden pasar los años y hasta puede encontrarse con un fútbol español bastante diferente al que dejó. Hay algo que parece mantenerse intacto en José Mourinho: cuando las cosas se complican dentro de la cancha, los árbitros vuelven rápidamente al centro de la discusión.
Después de la derrota, Mourinho prácticamente trasladó el derbi desde el césped hasta la sala de prensa. El portugués cuestionó directamente al árbitro Ortiz Arias y también apuntó contra Daniel Jesús Trujillo, encargado del VAR, a quien vinculó con decisiones anteriores que, según su análisis, perjudicaron al cuadro merengue.
“Son dos rojas claras”, reclamó Mourinho por acciones sobre Jude Bellingham y Federico Valverde. El Madrid pidió las expulsiones de Cuti Romero y Kang-in Lee durante el primer tiempo, pero ninguno terminó viendo la tarjeta roja. Paradójicamente, quien sí se marchó expulsado fue Huijsen al comienzo del complemento, en la acción que terminó abriendo el partido para el Atlético.
Mourinho no se quedó solamente en las jugadas. Cuestionó que la designación arbitral se conociera con anticipación, recordó que Ortiz Arias no es internacional y apuntó directamente al encargado del VAR: “Tiene una historia rica y tremenda con el Madrid”. Incluso ironizó con el Comité de Designación asegurando que debía estar “feliz” con lo ocurrido.
El análisis del entrenador rápidamente dejó de limitarse al derbi. Mourinho comenzó a repasar situaciones de otros encuentros y recordó decisiones frente a Osasuna, Barcelona y Elche, instalando nuevamente la idea de que el problema arbitral va mucho más allá de lo ocurrido este domingo. Todo mientras reconocía que su equipo está lejos de la situación que esperaba: “Es obvio que queremos tener más puntos y ser primeros”.
Es ahí donde aparece inevitablemente el Mourinho de siempre. El entrenador que durante su primera etapa en el Real Madrid convirtió la relación con los árbitros en uno de los grandes relatos paralelos de su ciclo vuelve a instalar la misma discusión. Esta vez incluso aseguró que esperaba encontrarse con una competición diferente.
“Pensaba que encontraba una liga distinta de la que he dejado, me han dicho que no y me han explicado por qué”, afirmó. Y posteriormente agregó otra frase que terminó de encender su conferencia: “Si nos dejan competir en igualdad, lo haremos”. Eso sí, Mourinho aclaró que no estaba acusando que existiera algo preparado y aseguró que quería creer que se trataba de errores.
El problema para el Madrid es que el debate arbitral no alcanza para explicar todo lo ocurrido en el Metropolitano. Las acciones reclamadas por Mourinho alimentarán la discusión de los próximos días, pero también hubo un equipo que generó poco, sufrió cuando quedó en inferioridad y recién consiguió descontar cuando el partido entraba en sus minutos finales.
Y ahí aparece una imagen demasiado conocida en Madrid. Cuando el resultado no acompaña y el funcionamiento queda bajo cuestionamiento, Mourinho vuelve a levantar la mirada hacia los árbitros. Pasaron los años, cambió el fútbol español y cambió también el Real Madrid, pero el portugués conserva intacta una de las características que marcaron su primera etapa: cuando la cancha no entrega respuestas, la polémica arbitral vuelve a ocupar el centro de la escena.