Desde el 25 de septiembre que Pablo Milad no hablaba en público. En aquella ocasión dio notas al paso en Estados Unidos, donde acompañaba a la gira de la selección, sobre la suspensión del partido entre Everton y Universidad de Chile por bengalas. Desde entonces desapareció de escena y en los tres partidos que jugó la Roja en Norteamérica no se le vio la cara ni escuchó la voz. Ni siquiera para dar una voz oficial de la salida de Marcelino Núñez de la concentración.
Una vez terminada la gira se fue a España. Acá pasaron cosas relevantes como la reunión de la ANFP, la ANFA y el Mindep para establecer una hoja de ruta sobre la implementación de la nueva Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales. Milad no estuvo. El jueves ocurrió el aluvión en San Carlos de Apoquindo y había que tomar una decisión con la alcaldía de Las Condes y la delegación presidencial sobre el partido de Universidad Católica con Audax. Milad, otra vez, andaba de viaje.
La suspensión del partido de Católica dio pie a una pregunta ¿Qué pasaría con la final de la Copa de La Liga programada también en Claro Arena para el 16 de octubre? Milad recién llegó a Chile el sábado por la noche y ayer martes comenzó las gestiones. Muy tarde, las autoridades ya había decidido que no se jugara en el Claro Arena por los problemas del aluvión. A las apuradas salieron a buscar un estadio, tres días antes de la final, y les fue mal porque la delegación no aceptó Santa Laura por motivos de seguridad. Se suspendió la final de la Copa de La Liga, no hay estadio ni fecha, hasta tendrán que devolver las entradas. Un papelón.
¿Y el presidente de la ANFP? Mudo. Ninguna palabra oficial o algo de responsabilidad desde Quilín.
Total, que hoy por fin habló Milad, y con una sonrisa de oreja a oreja. Pero no de los problemas graves que vive su administración. Dio el discurso inaugural del 5º Congreso Internacional de Fútbol/ Formación, metodología y desarrollo del fútbol chileno que se desarrolla en Hotel Pullman de Vitacura. Una actividad que organiza la ANFP pero que paga la Conmebol. Ahí Pablo Milad se despachó a gusto de formación, futuro, cadetes, proyectos... el humo que viene tirando hace seis años. Además en el ambiente que más le gusta: hotel de lujo, cóctel, charla distendida y relajo.
La verdad es que es irritante la forma indolente y frívola que se maneja el fútbol chileno. Más que eso, la conducción de Pablo Milad ha dado una muestra más de irresponsabilidad y nula gestión. Se privilegian los viajes y los congresos, la vida social, por sobre la administración y el manejo de la ANFP. Así es como estamos.