Miguel Ramírez abordó los descensos de Deportes Iquique y Unión Española en 2025, dos equipos que dirigió durante la temporada y que terminaron perdiendo la categoría. En entrevista con Las Últimas Noticias, el técnico fue consultado directamente por su responsabilidad en ambos procesos. Su respuesta fue categórica: “No me desligo, pero yo no fui el que descendió a Iquique y a Unión Española. No fui el único ni el gran responsable en ambos casos, para ser más precisos”.
Consultado por los errores que estaba dispuesto a reconocer, Ramírez apuntó a un aprendizaje personal más que táctico: “El haber actuado más con el corazón que con la mente. Eso me pasó en ambos equipos y me quedó como lección futura. Ya no puedo seguir actuando de esa manera si quiero seguir siendo entrenador”.
Sin embargo, al revisar su rendimiento en cancha, los números ofrecen un marco distinto. En Deportes Iquique, su arranque en el campeonato nacional fue especialmente crítico: en las primeras seis fechas sumó apenas 1 punto de 18 posibles, con un empate y cinco derrotas, lo que equivale a una efectividad del 5,5%. Ese inicio, en un torneo largo y con tabla acumulada, significó entregar una ventaja prácticamente irrecuperable para un equipo que terminó descendiendo.
En Unión Española, el balance global de su ciclo también fue bajo. Dirigió 16 partidos oficiales, con 4 triunfos, 2 empates y 10 derrotas, alcanzando 14 puntos de 48 posibles, lo que se traduce en una efectividad del 29,1%. El equipo marcó 17 goles y recibió 26, con una diferencia de –9. Es decir, menos de un tercio de los puntos en disputa.
Más allá de la interpretación personal del entrenador, ambos ciclos comparten un patrón: bajos porcentajes de rendimiento, extensas rachas sin victorias y un contexto deportivo que se volvió cuesta arriba desde etapas tempranas. En el caso de Iquique, la campaña comenzó prácticamente sentenciada. En Unión, la irregularidad se transformó en norma.
Ramírez insiste en que no fue el único responsable. Los datos, en cambio, muestran que sus equipos funcionaron con cifras propias de descenso. Y aunque el propio técnico reconoce que actuó “más con el corazón que con la mente”, los porcentajes dejan claro que, en ambos casos, la historia se empezó a perder mucho antes del final.