Michael Clark continúa reforzando su estrategia jurídica en medio de las investigaciones que rodean la compra de Azul Azul y las ramificaciones del caso Sartor. Este jueves se conoció que el exmandamás de la concesionaria que administra a Universidad de Chile incorporó al exministro Luis Cordero Vega como gestor de intereses ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
La información fue revelada por T13, medio que detalló que Cordero participó el pasado 30 de abril en una reunión por Ley de Lobby junto a la abogada Fernanda Skewes con Andrés Montes, fiscal de la Unidad de Investigación de la CMF. El encuentro se realizó en representación de Michael Clark y estuvo relacionado con el “Oficio Reservado UI N°400/2026”, en el marco de las diligencias que mantiene abiertas el organismo regulador.
La figura de Luis Cordero toma especial relevancia considerando su trayectoria pública reciente. El abogado se desempeñó como ministro de Justicia y posteriormente como ministro de Seguridad Pública en el gobierno del Presidente Gabriel Boric, además de ser reconocido como uno de los especialistas más influyentes en materias regulatorias y administrativas del país.
El movimiento ocurre en momentos donde Clark enfrenta crecientes cuestionamientos por la estructura utilizada en la operación mediante la cual Inversiones Antumalal terminó adquiriendo el control de Tactical Sport, sociedad que mantenía el paquete controlador de Azul Azul. Precisamente, la CMF indaga eventuales infracciones vinculadas a la obligación de realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), uno de los puntos centrales del debate jurídico y financiero que rodea el caso.
Pero el escenario no se limita únicamente al plano administrativo. En paralelo, el caso Sartor también abrió una arista penal que ya provocó allanamientos en las oficinas de Azul Azul y en propiedades vinculadas a Michael Clark, en una investigación que busca determinar posibles delitos económicos asociados a la operación.
En medio de ese complejo panorama, la incorporación de Luis Cordero aparece como una señal clara de la estrategia que buscará desplegar Clark en su defensa: rodearse de abogados y especialistas de alto perfil para enfrentar una de las crisis más delicadas que ha golpeado a la propiedad de Universidad de Chile en los últimos años.