Cuando Universidad de Chile decidió cerrar a Francisco Meneghini por dos temporadas, el mensaje fue claro: apostar por un proceso. Sin embargo, el contexto actual obliga a replantear si esa decisión fue convicción o un riesgo innecesario. Porque el técnico llegó sin experiencia consolidada en equipos grandes y con un recorrido que no justificaba un contrato largo en un club urgido por resultados y, como el propio entrenado señaló "obligado a ser campeón".
El problema no es solo futbolístico, sino estructural. Amarrar por dos años a Paqui en etapa de validación implica asumir un costo alto ante cualquier escenario de crisis. Y ese escenario ya asoma. Meneghini no ha ganado en sus primeros tres partidos y el funcionamiento del equipo sigue dejando más dudas que certezas, en una U que, otra vez, se ve lejos de consolidar una idea. Derrota frente a Huachipato y pobres empates ante Audax y Palestino ya lo tienen lejos de los líderes.
Ahí aparece el verdadero riesgo del contrato: el margen de maniobra. Si los resultados no llegan, una eventual salida del técnico no solo será una decisión deportiva, sino también económica. El finiquito de un vínculo largo puede transformarse en un golpe relevante para un club que ya ha pagado caro procesos fallidos en los últimos años.
El calendario, además, no ofrece tregua. Lo que viene puede marcar el destino inmediato del entrenador. Primero, un choque ante Limache, el actual líder del campeonato, que pondrá a prueba a un equipo aún en construcción. Luego, el clásico ante Colo Colo, un partido que históricamente tensiona cualquier proceso en la U. Y como si fuera poco, el 4 de marzo aparece Palestino por la Copa Sudamericana, un duelo que puede definir el primer gran objetivo internacional del año.
Tres partidos, tres pruebas de alto impacto. En ese tramo, Meneghini no solo se juega puntos: se juega credibilidad. Y la U, en paralelo, comienza a medir el verdadero costo de una apuesta que, en el papel, buscaba estabilidad, pero que hoy amenaza con transformarse en otro problema.
Porque en el fútbol chileno los contratos largos no aseguran procesos. Muchas veces, solo encarecen los errores.