En Universidad de Chile los arranques pesan. Y el de Francisco Meneghini ya entró a una zona estadística que el club no visitaba hace dos décadas. Con 2 puntos en sus tres primeros partidos, el técnico azul firma —según el registro histórico que manejas— el peor inicio desde el Clausura 2006, cuando Gustavo Huerta atravesó cinco fechas sin ganar. Aquella vez el golpe fue doblemente simbólico: la U venía de ser finalista del Apertura 2006, torneo en el que terminó cayendo ante Colo Colo, y pasó en cuestión de semanas del protagonismo a la desorientación.
La comparación que hoy se instala, además, toca una fibra sensible en el CDA: la del ciclo más corto de un entrenador azul en la historia reciente, el de Salvador Capitano en el Apertura 2007. Y aquí conviene ser quirúrgico con los datos, porque el detalle explica el porqué del desenlace.
Capitano debutó con una victoria que parecía abrir una pequeña tregua: 1-0 ante Universidad de Concepción el 28 de enero de 2007. Sin embargo, ese triunfo fue un espejismo. A partir de ahí, la U entró en una espiral: cinco partidos consecutivos sin ganar y, todavía más demoledor, cinco partidos seguidos sin anotar un solo gol. La secuencia fue así: derrota 2-0 ante Puerto Montt, empate 0-0 con La Serena, caída 1-0 frente a Deportes Concepción, igualdad 0-0 ante Universidad Católica y derrota 0-1 con Cobreloa.
El balance final del ciclo, consumado tras la fecha 6, fue de 5 puntos de 18, con una efectividad del 27,8%. Pero más que el número bruto, lo que quedó grabado en la memoria azul fue el patrón: un equipo que, tras el debut, se quedó sin gol, sin victorias y sin aire. Por eso Capitano quedó asociado a un proceso fugaz y traumático.
Y ahí aparece la señal que hoy incomoda a Meneghini: en el corte de las tres primeras fechas, el actual técnico tiene 2 puntos, mientras que Capitano en 2007, al menos, había logrado despegar con una victoria temprana. En la U, donde la paciencia suele depender del “primer envión”, ese matiz importa.
La lectura de fondo es simple: cuando la U arranca mal, la historia no ha sido indulgente. Huerta en 2006 y Capitano en 2007 son antecedentes distintos, pero con una enseñanza común: los procesos que tropiezan desde el inicio quedan sin margen, porque el club empieza rápido a mirarse al espejo de sus peores capítulos.
Y hoy el espejo devuelve una imagen pesada: Meneghini no solo carga con la presión de ganar, sino con un registro que lo ancla a un período que la U recuerda como advertencia. En un torneo corto, donde tres fechas pueden parecer poco, en la U suelen ser suficientes para que el ruido se transforme en sentencia si no aparece el golpe de timón.