Marcelo Gallardo vive uno de los momentos más duros desde su regreso a River Plate. La eliminación en la Copa Argentina frente a Independiente Rivadavia, tras caer por penales luego de un 0-0 en los 90 minutos, golpeó fuerte en Núñez y expuso las debilidades de un equipo que no logra encontrar el rumbo. El propio entrenador no dudó en calificar la situación con crudeza: “Tenemos que aceptarlo, abrazar este momento de mierda”, dijo en conferencia, dejando en claro la magnitud de la crisis deportiva.
El “Muñeco” reconoció que su equipo atraviesa una falta de claridad futbolística: “No encontramos frescura ni creatividad, nos está costando mucho generar juego”. Las palabras reflejan un diagnóstico que se repite dentro del vestuario, donde la falta de resultados y la dificultad para imponer la impronta ofensiva que caracterizó su primera etapa generan un clima de preocupación.
La presión no solo proviene de la tribuna, sino también desde la dirigencia. El presidente Jorge Brito fue categórico al afirmar que Gallardo “es el principal responsable” de lo que ocurre, aunque al mismo tiempo ratificó su respaldo. Un apoyo condicionado a que el técnico logre encaminar nuevamente al equipo en los próximos compromisos, que se presentan decisivos para el futuro del ciclo.
El propio Gallardo es consciente del desafío que tiene por delante y no lo esquiva. “Lo único que queda es trabajar, aceptar este momento y buscar la manera de salir adelante”, expresó, asumiendo la responsabilidad sin excusas. La incógnita que se abre ahora es si el entrenador podrá transformar la adversidad en una oportunidad para reafirmar su leyenda o si este segundo ciclo en River terminará marcando un contraste doloroso con la gloria que supo conquistar en el pasado.