Suiza sigue firme en el Mundial 2026. La selección helvética derrotó por 2-0 a Argelia en el BC Place de Vancouver y sacó pasajes a los octavos de final, en una noche donde volvió a confirmar que no llegó a esta Copa del Mundo solo para competir, sino para instalarse como uno de esos equipos incómodos que nadie quiere cruzarse.
El partido tuvo un nombre propio desde muy temprano: Johan Manzambi. El joven mediocampista volvió a dejar una muestra de su enorme talento cuando apenas se jugaban diez minutos, tomó la pelota por el sector izquierdo, ganó línea de fondo con una facilidad tremenda y le sirvió el gol a Breel Embolo, que solo tuvo que empujarla para abrir el marcador.
La jugada fue una de esas acciones que explican por qué Manzambi se transformó en una de las sensaciones de Suiza en este Mundial. No necesitó llenar la planilla de estadísticas para marcar el partido: cada vez que recibió, dio la sensación de que podía romper algo. A los 15 minutos volvió a aparecer por la izquierda y sacó un centro al segundo palo que terminó con Zakaria rematando a las manos de Luca Zidane.
Argelia, que venía de meterse en la ronda eliminatoria después de un emocionante 3-3 ante Austria, nunca logró encontrar comodidad en el partido. Tuvo más posesión, terminó con un 55% contra el 45% de Suiza, pero le costó transformar ese dominio en peligro real. Aouar avisó temprano, Maza tuvo una clara antes del descanso y Mahrez estuvo cerca en el complemento, pero la respuesta suiza siempre fue firme.
El segundo golpe llegó apenas comenzó la segunda mitad. A los 46 minutos, después de dos centros consecutivos de Zakaria, Dan Ndoye recogió un rebote en el área y definió con sutileza para batir a Luca Zidane. En solo 50 segundos del complemento, Suiza dejó el partido cuesta arriba para una Argelia que ya venía mostrando muchas dudas en defensa.
Desde ahí, el equipo de Murat Yakin jugó con el reloj, el resultado y la desesperación rival. Argelia movió la banca con Hadjam, Gouiri, Hadj Moussa, Boudaoui y Boulbina, pero no encontró respuestas. Mahrez, llamado a liderar la reacción, dejó la cancha a los 71 minutos en una imagen que reflejó la impotencia africana.
Suiza incluso pudo aumentar la cuenta en el tramo final. Rieder tuvo una clarísima a los 81 minutos, cuando apareció solo en el segundo palo y, sin arquero, mandó la pelota cruzada afuera. Antes, el propio Rieder había obligado a Belghali a salvar bajo la línea tras un remate que llevaba destino de gol.
Los números también explican el triunfo helvético. Suiza remató nueve veces, cuatro de ellas al arco, ganó más duelos que Argelia y tuvo en Kobel una respuesta segura cada vez que el rival logró acercarse. Argelia, pese a sus 440 pases y mayor posesión, apenas registró dos remates a portería y se fue diluyendo con el paso de los minutos.
Con el pitazo final, Suiza celebró una clasificación merecida a octavos de final y confirmó que su Mundial va muy en serio. Tiene oficio, experiencia, una defensa confiable, nombres pesados como Xhaka, Akanji y Embolo, y ahora también una aparición fresca que ilusiona: Manzambi, un futbolista que juega como si el escenario no le pesara y que ya empieza a hacerse un nombre propio en la Copa del Mundo. Ahora espera por Colombia o Ghana en la ronda de los 16 mejores.