El regreso de Lucas Pratto al fútbol chileno está prácticamente sellado. De acuerdo a la información del periodista César Luis Merlo, el delantero argentino se encuentra a un paso de transformarse en nuevo jugador de Coquimbo Unido, con un contrato por una temporada que se firmaría en las próximas horas.
No se trata de un arribo inédito. Pratto ya jugó en Chile, conoce el medio y fue protagonista. En 2010 defendió la camiseta de Universidad Católica, donde no solo tuvo continuidad, sino que fue campeón de Primera División, dejando una imagen sólida como delantero físico, asociativo y con peso en el área. Ese paso marcó uno de los primeros grandes saltos de su carrera y es parte central del contexto de este regreso.
Sin embargo, el momento que vive hoy es muy distinto. Pratto llega a Coquimbo tras una temporada 2025 de bajo impacto futbolístico, con escasa continuidad y números que reflejan un rol claramente secundario. En el último año acumuló 28 partidos oficiales, apenas 853 minutos en cancha, un gol y ninguna asistencia, muy lejos de los registros que alguna vez lo convirtieron en un delantero decisivo en el continente.
Pese a ello, Coquimbo apuesta por un perfil que conoce escenarios exigentes. Pratto fue campeón de Copa Libertadores con River Plate y disputó durante años instancias decisivas a nivel internacional. Ese bagaje es especialmente valorado por un equipo que tendrá desafío continental y que busca competir desde la experiencia más que desde el desequilibrio individual.
El regreso de Pratto a Chile, esta vez con la camiseta aurinegra, se entiende más como una apuesta por jerarquía y liderazgo que como una solución ofensiva inmediata. Incluso, el dato de que está a solo dos goles de transformarse en el máximo anotador histórico de la Copa Libertadores refuerza la idea de un fichaje cargado de simbolismo y recorrido, más que de expectativa goleadora masiva.
Así, Lucas Pratto vuelve a un país que ya conoce y donde ya fue campeón, pero en un contexto completamente distinto. Para Coquimbo Unido, el desafío será administrar ese regreso con realismo deportivo. Para el delantero argentino, el fútbol chileno aparece nuevamente como un escenario familiar para cerrar, con protagonismo acotado, una carrera que ya tiene su lugar asegurado en la historia del continente.