La oficialización de Lucas Cepeda como nuevo jugador del Elche CF no solo marca un paso importante en la carrera del formado en Santiago Wanderers y consolidado en Colo Colo. También deja al descubierto una realidad incómoda para el fútbol chileno: la presencia nacional en la élite europea está en mínimos históricos.
Con el arribo del extremo al conjunto ilicitano, Chile suma apenas siete futbolistas con actividad en las denominadas cinco grandes ligas del continente. España, Italia y Francia concentran todos los casos, mientras Inglaterra y Alemania aparecen completamente vacías de representación nacional.
En LaLiga, el contingente chileno lo integran Gabriel Suazo (Sevilla), Alexis Sánchez (Sevilla) y ahora Lucas Cepeda (Elche). El lateral izquierdo registra 14 apariciones esta temporada, mientras que Alexis acumula 14 partidos y dos goles, muy lejos del impacto que tuvo en su primera etapa europea y con un valor de mercado actual cercano a 1,4 millones de euros. Cepeda, en tanto, llega sin minutos oficiales aún en España, con una tasación aproximada de 3,2 millones de euros.
Italia aporta tres nombres: Guillermo Maripán, con 20 partidos y un gol en Torino; Felipe Loyola, recientemente presentado en Pisa y todavía sin debut; y Matías Pérez, quien ya suma una aparición con Lecce, marcando su estreno en la Serie A.
Francia completa el mapa con Francisco Sierralta, hoy en Auxerre, donde registra 10 partidos y un gol, siendo el único chileno presente en la Ligue 1. Damián Pizarro queda fuera del conteo al encontrarse a préstamo en Racing Club, pese a pertenecer contractualmente a Udinese, lo que vuelve aún más reducido el número de chilenos compitiendo efectivamente en el máximo nivel europeo.
El contraste con generaciones anteriores es contundente. Hace poco más de una década Chile tenía presencia simultánea en Premier League, Bundesliga, Serie A y LaLiga con futbolistas consolidados como Vidal, Sánchez, Bravo, Medel o Aránguiz. Hoy, ese mapa está prácticamente vacío.
La llegada de Cepeda al Elche, más que un motivo de celebración, funciona como síntoma. Chile exporta menos, exporta más tarde y exporta jugadores cada vez menos formados para competir al más alto nivel. El resultado es una presencia testimonial en Europa y un fútbol local que perdió capacidad de proyección internacional.
Siete jugadores en las grandes ligas no es un logro. Es una señal de alerta.