El día lunes Felipe Loyola tuvo una charla con los dirigentes de Independiente de Avellaneda, en ella, el volante chileno les dijo que su ciclo en el club estaba cumplido, que deseaba emigrar y que lo transfirieran en el próximo mercado de pases que comienza en enero. La respuesta fue positiva, pero con una condición muy concreta: quien desee al seleccionado chileno deberá pagar cinco millones de dólares al cuadro rojo por el 50% del pase.
El otro 50% no pertenece a Huachipato como algunos ingenuos creen y sectores de la prensa pretenden ocultar, sino que son propiedad de Victoriano Cerda y Marcelo Pesce, antiguos propietarios del club del acero. El propio presidente y actual propietario de Huachipato Hernán Rosemblum, reconoció que ellos no se benficiarán por la venta de jugadores del club hasta 2029. Esto, porque el modelo de compra del club el 2024 fue pagar un importe bajo, que no incluía al activo más valioso: el pase de los jugadores. Entre ellos, el propio Felipe Loyola, Walter Mazzanti y Javier Altamirano.
En las últimas horas medios brasileños han señalado el interés de Santos por Loyola y en redes sociales manifiestan que Boca lo quiere. En abril dijeron que el Bayern Munich andaba tras sus pasos, lo que resultó ser una burda maniobra de sus representantes para negociar mejores condiciones económicas.