Cuando el 30 de noviembre terminó la liguilla de la Tercera A que definió el ascenso a Segunda Profesional de Colchagua tras derrotar a Comunal Cabrero por 4-1, el equipo de Bío Bío, aquejado por severos problemas económicos, disolvió el plantel y se quedó sin jugadores. Otro tanto había hecho Lota Schwager días antes, cuando perdió la semifinal de la liguilla contra el mismo Cabrero por definición a penales. La idea de los dirigentes de ambos clubes era esperar hasta finales de abril y comienzos de mayo, cuando se cierren las inscripciones para el campeonato de Tercera A 2026.
Pero de improviso se abrió un tercer cupo con el descenso por sueldos impagos de Melipilla. La ANFA, de manera arbitraria, decidió programar una final por ese tercer cupo entre Cabrero y Lota. Lo que nunca pensaron los dirigentes del fútbol amateur es que no habría jugadores reglamentariamente inscritos para jugar esta final programada para el 7 de marzo. Cabrero tiene a un plantel entrenando, pero todos los jugadores están a prueba y ninguno figura en los registros de ANFA. Lo mismo Lota, hay un equipo trabajando, pero todos como jugadores libres. Incluso hay jugadores de Cabrero del 2025 entrenando hoy en el cuadro del carbón.
El reglamento de la ANFA indica que al inscribir un futbolista, éste debe quedarse por lo menos diez meses. Por lo tanto, no pueden armar un equipo “sólo para jugar la final”, porque incumplirían con el propio reglamento. En Cabrero están llamando jugadores del 2025, por lo tanto están en los registros del club, para jugar este único partido a cambio de un “bono”. Ninguno aceptó. Y, como ya dijimos, hay varios entrenando en Lota. Mientras, la ANFA guarda total silencio pese a que quedan menos de dos semanas para la mentada final. Incluso ni siquiera ha llegado una información oficial ratificando el partido.
Este artículo fue publicado por La Hora de King Kong, medio digital especializado en fútbol chileno.