Foto: ArchivoLaHoradeKingKong.cl
El trabajo de formación de los jóvenes en los clubes siempre busca ser integral. El proyecto de la Casa Alba tiene ese objetivo, formarlos como profesionales y como personas. Pero ese trabajo ya parece ser más un desafío, ya que hace un tiempo que el cuadro popular tiene problemas con los futbolistas en formación y lo que es peor con la retención de sus promisorias figuras.
Parte del ciclo de Gustavo Quinteros estuvo marcado por una generación rebelde y que complicaron su carrera, salvo excepciones. Jordi Thompson, que en un minuto presentaba un futuro bastante auspicioso, estuvo en la mira y fue el foco de acusaciones y denuncias por parte de su pareja. La situación escaló al punto que el delantero nacional debió emigrar a Rusia, más que por méritos deportivos con una forma de sacarlo de la vorágine en la que estaba envuelto.
El caso de Damián Pizarro también fue de una opacidad que terminó por frenar su crecimiento en el cuadro popular y fue separado del equipo por Quinteros, tras participar en una pelea en un partido de fútbol amateur.
Luciano Arriagada si bien no vivió una indisciplina fuera de lo futbolístico tuvo una traumática desvinculación, a raíz de una pobre oferta contractual a juicio de su padre. El oriundo de Lota, que en algún minuto fue alternativa válida en la delantera del Cacique, se fue a Brasil sin mayor trascendencia.
Otro caso fue el de Joan Cruz, el lateral casi no tuvo presencia en el plantel y luego de conflictos legales con el club tuvo una traumática salida y comenzó un largo peregrinaje en el Oviedo de España donde casi no jugó y luego en Everton de Viña del Mar.
Hace poco Manley Clerveaux, promisoria figura fue enviado a préstamo, para muchos como tantas veces se hace con un joven para “foguearlo” pero aparentemente todo fue por “un comportamiento que no estaba acorde a los lineamientos del plantel", cuentan desde el Monumental.
La excepción a la regla dentro de esta generación la marcó Vicente Pizarro que logró la titularidad y hasta capitanía en algunos minutos en el Cacique y con un comportamiento destacado dentro y fuera de la cancha.