A pesar de que para muchos el equipo chileno no mostró aún una buen versión, Nicolás Córdova defiende el nivel de sus dirigidos. Ante Egipto se jugarán una final para soñar con los octavos.

La derrota ante Japón caló hondo y volvió a desnudar el pobre rendmiento de la La Roja Sub 20 en esta Copa del Mundo. Problemas para generar chances claras y, cuando se tienen opciones, dificultades extremas para poder finiquitarlas son alguno de los síntomas más vistos. Salvo los tramos del primer partido ante Nueva Zelanda, empujado por la desesperación del Estadio Nacional, nunca se vio un equipo volcado al ataque, siendo dominante absoluto del juego.
Pero, es lo que toca con un equipo con pocos nombres que sobresalen del promedio, y las estadísticas duras también remarca eso. Según el sitio sofascore, especialista en la materia de análisis, Chile sólo se generó dos oportunidades claras de gol en lo que va de torneo, entendiendo que ante los oceánicos fueros acciones aisladas surgidas por errores puntuales.
Otro antecedente remarcado por el sitio web es el buen porcentaje de balón que el equipo de Córdova logró concretar en sus dos partidos. Un 59% en promedio que ratifica que el problema no es la falta de tenencia, sino que la falta de ideas. De los 333 pases intentando por Chile, más de un 54% de ellos se realizan en campo propio.
La mecanización de las jugadas se refleja también en la búsqueda desesperada por tirar centros que muchas veces no tienen destino claro: solo un 22% de los 7 intentados a lo largo del torneo terminaron siendo a un compañero. Un promedio de 3 remates a puerta por partido habla de cuánto le cuesta la selección nacional generarse llegadas claras. Un problema que tendrá que ajustar ante el complicado equipo de Egipto.