El Manchester City quedó metido en uno de los mayores escándalos de la historia reciente del fútbol inglés. Después de que una comisión independiente lo declarara culpable de graves infracciones a las normas financieras de la Premier League, ahora la gran interrogante pasa por conocer hasta dónde puede llegar el castigo.
Y la historia del fútbol demuestra que las sanciones extremas no son inéditas. Descensos administrativos, pérdida de puntos, títulos retirados y exclusiones de competiciones internacionales ya golpearon anteriormente a algunos de los clubes más importantes de Europa.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió en Italia. El escándalo del Calciopoli terminó en 2006 con Juventus descendida administrativamente a la Serie B y con la pérdida de títulos, después de una investigación sobre una red destinada a influir en la designación de árbitros. Milan, Fiorentina, Lazio y Reggina también recibieron diferentes sanciones.
Italia ya había vivido otro terremoto en 1980 con el denominado Totonero, relacionado con apuestas y manipulación de partidos. Milan y Lazio terminaron descendidos administrativamente a la Serie B, mientras jugadores y dirigentes recibieron diferentes castigos.
Otro caso emblemático ocurrió con el Olympique de Marsella. En 1993, el club francés fue acusado de ofrecer dinero a futbolistas del Valenciennes para facilitar un partido previo a la final de la Champions League. El Marsella perdió el título de la liga francesa de aquella temporada y posteriormente fue descendido.
En Escocia ocurrió una situación diferente, pero igualmente dramática. Rangers entró en liquidación en 2012 después de una profunda crisis financiera y tributaria. La sociedad que administraba al club desapareció y el equipo debió comenzar nuevamente desde la cuarta categoría del fútbol escocés.
Portugal también cuenta con antecedentes. El denominado caso Apito Dourado investigó presuntos episodios de corrupción relacionados con dirigentes y árbitros. Boavista terminó descendido administrativamente, mientras Porto recibió una sanción de puntos en la liga portuguesa.
Son casos distintos y con infracciones diferentes a las investigadas en Inglaterra, pero todos tienen un denominador común: demuestran que el peso deportivo o económico de un club no necesariamente lo protege frente a una sanción extraordinaria.
Ahí aparece la preocupación alrededor del Manchester City. La comisión que investigó al club concluyó que existieron graves incumplimientos financieros durante varias temporadas, incluyendo irregularidades relacionadas con contratos comerciales e información entregada a la Premier League.
Ahora comienza otra batalla. El City recurrirá la resolución y todavía falta determinar cuál será la sanción definitiva. Entre las posibilidades contempladas por las reglas de la competición existen castigos deportivos que pueden incluir pérdida de puntos e incluso consecuencias capaces de comprometer su permanencia en la Premier League.
Por eso el caso ya dejó de ser exclusivamente financiero. Juventus, Milan, Marsella o Rangers recuerdan que el fútbol europeo tiene antecedentes de gigantes obligados a pagar sanciones deportivas enormes cuando sus problemas salieron de las oficinas y terminaron frente a tribunales o comisiones disciplinarias.
Manchester City todavía debe recorrer esa etapa. Pero después del fallo en su contra, la pregunta que domina Inglaterra ya no es únicamente qué hizo el club durante aquellos años. Ahora es cuánto puede costarle.