Selección ChilenaFelipe Correa y la salida de Marcelino: "No es el momento de conversar de esto"
El gerente de las selecciones chilenas habló de la salida del jugador del Ipswich Town pero no aclaró nada.
Por La Hora de King Kong · 1 min de lectura
El entrenador llegó con la misión de acelerar el recambio generacional de la Selección Chilena, pero una serie de errores tácticos, problemas disciplinarios, críticas públicas a sus propios jugadores y el quiebre con Marcelino Núñez terminaron golpeando un proceso que se juega buena parte de su futuro ante México.

Nicolás Córdova llegó a la banca de la Selección Chilena con una misión que parecía clara: comenzar a construir el equipo que deberá afrontar el camino hacia el Mundial de 2030. Sin embargo, cuando la gira por Norteamérica todavía tiene pendiente el duelo ante México, el interinato del entrenador atraviesa su momento más complejo.
Los números tampoco ayudan. Considerando sus dos etapas al mando de la adulta, Córdova registra 11 partidos, con cuatro triunfos, un empate y seis derrotas. Más incómodo todavía es su balance en encuentros oficiales: tres presentaciones, ninguna victoria y ningún gol anotado por Chile.
Sin embargo, no han sido solamente los resultados los que han ido debilitando su posición. Durante los últimos meses, el técnico acumuló una serie de verdaderos “autogoles” que abarcan desde decisiones tácticas hasta el manejo público de sus propios futbolistas.
Uno de los primeros episodios ocurrió en marzo ante Nueva Zelanda. Darío Osorio fue expulsado a los 26 minutos y Chile quedó completamente descompensado. Córdova decidió esperar hasta el entretiempo para modificar profundamente el equipo y, antes de sus cuatro cambios, la Roja ya perdía por dos goles. El encuentro terminó 4-1 y la demora del entrenador para reaccionar fue uno de los principales cuestionamientos posteriores.
La situación volvió a complicarse durante la actual gira por Norteamérica. Contra Canadá, Chile terminó jugando con nueve futbolistas por las expulsiones de Lucas Cepeda y Gabriel Suazo. Una escena especialmente incómoda para un entrenador que durante su proceso había instalado la “agresividad” como una de las características que buscaba potenciar en sus equipos.
Luego llegó Estados Unidos. Chile consiguió remontar el marcador y ponerse 2-1, pero terminó cayendo por 4-2 frente al once inicial más joven utilizado por Mauricio Pochettino desde que asumió la selección norteamericana. La Roja recibió tres goles después de ponerse en ventaja y volvió a mostrar problemas defensivos, especialmente en situaciones de pelota detenida.
Pero el partido no terminó con el pitazo final. La conferencia de prensa posterior abrió quizás el frente más complejo para Córdova.
El entrenador apuntó públicamente a varios de sus futbolistas. Sobre Darío Osorio sostuvo que debía asumir la responsabilidad correspondiente a un jugador que actualmente compite en la Premier League y agregó que, cuando recibe oportunidades, tiene que aprovecharlas.
Más controvertidas fueron sus palabras sobre Leandro Hernández. Al analizar una acción defensiva, Córdova utilizó al joven futbolista para graficar la diferencia entre el ritmo internacional y el torneo nacional, señalando que determinadas situaciones “quizás en Chile sí le alcanza”.
Las declaraciones chocaron directamente con uno de los principales argumentos utilizados por el propio entrenador para justificar su proceso: que los amistosos debían servir para entregar minutos, experiencia y margen de equivocación a una generación joven que podría integrar la próxima Clasificatoria.
Incluso existió una contradicción respecto de lo ocurrido días antes. Después de las expulsiones contra Canadá, Córdova había señalado que los errores tenían “nombres propios”, pero aseguró que esos asuntos serían tratados internamente. Tras Estados Unidos, en cambio, varias evaluaciones individuales terminaron expuestas públicamente.
El conflicto con Marcelino Núñez terminó agregando todavía más presión. Apenas días antes de la gira, el volante había elogiado abiertamente al entrenador y asegurado que sus prácticas tenían características similares a las del fútbol europeo.
Sin embargo, Marcelino no jugó ningún minuto frente a Estados Unidos y posteriormente abandonó la concentración. Diversas versiones periodísticas dieron cuenta de una fuerte discusión entre el jugador y el técnico, en la que incluso se atribuyó a Córdova la frase “si no te gusta, te vas”. Al tratarse de una conversación privada sin registro público conocido, la frase forma parte de las reconstrucciones periodísticas y no de una declaración comprobada directamente.
El episodio igualmente dejó una señal difícil de ignorar: en menos de una semana, un jugador que había respaldado públicamente al entrenador terminó fuera de la concentración en medio de una controversia.
Todo ocurre además después de que Córdova ya hubiese abierto otros frentes. Tras derrotar a RD Congo respondió a sus críticos asegurando que había “gente que opina sin saber”, evidenciando una disposición permanente a confrontar las evaluaciones externas sobre su trabajo.
Eso no significa que todo su proceso haya sido negativo. Chile derrotó a Rusia, Perú, Cabo Verde y RD Congo. Ante Cabo Verde incluso consiguió revertir un 1-2 mediante modificaciones realizadas durante el entretiempo, demostrando que el entrenador también ha acertado desde la banca. Pero esas son las menos.
El problema es que sus errores más importantes comenzaron a aparecer justamente en los aspectos decisivos para sostener un proyecto de recambio: administrar una inferioridad numérica, mantener ventajas, controlar emocionalmente al equipo, proteger a los jóvenes y manejar las frustraciones dentro del camarín. El mundo fútbol ya le cae encima por mirar en menos al producto local y autoblindarse con situaciones externas. "Se puede competir con jugadores del medio, pero con una cabeza que este bien", dijo Marcelo Díaz en TNT Sports.
Córdova defendió durante meses la necesidad de “atreverse” a utilizar jugadores jóvenes y entregarles minutos pensando en el próximo proceso mundialista. Pero cuando esos mismos futbolistas comenzaron a cometer los errores propios de una selección en construcción, el técnico pasó en algunos casos de protegerlos a exponer públicamente sus falencias. Ahí aparece quizás su principal autogol.
Porque más que haber perdido contra selecciones como Brasil, Portugal o Estados Unidos, el mayor deterioro del interinato parece haberse producido cuando la discusión dejó de girar exclusivamente alrededor de los resultados y comenzó a instalar dudas sobre el manejo del grupo. Y con México todavía pendiente en esta gira, Córdova llega al partido probablemente más determinante de su interinato con mucho menos margen del que tenía apenas unas semanas atrás.
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