Cuando Chile acusó al colombiano Byron Castillo de jugar de manera ilegal por la selección de Ecuador no obtuvo el cupo para el Mundial de Catar 2022 que aspiraba, pero sí logró que Castillo fuera excluido de la nómina para la competencia por el técnico Gustavo Alfaro y que la selección ecuatoriana comenzara la siguiente eliminatoria con tres puntos menos (que no nos sirvieron de nada). El caso se volvió a repetir este año con el arquero francés Lionel Mpasi (32, Le Havre) que fue titular en el Mundial por la República del Congo y jugó contra Chile en el amistoso de preparación jugado en Cádiz.
Ocurre Mpasi es nacido en Francia y representó a la selección francesa en categorías juveniles. Inició los trámites hace años para jugar con RD Congo (el país desde donde emigró su familia), pero el procedimiento obligatorio de cambio de asociación internacional ante la FIFA nunca se completó formalmente. En las eliminatorias africanas, Congo dejó en el camino a la poderosa Nigeria y los dirigentes nigerianos, alertados de la irregularidad de Mpasi, denunciaron la situación formalmente por los conductos regulares de la FIFA. Sin embargo, en Zurich declararon inadmisible la queja nigeriana por un defecto de forma (alegando que se presentó fuera de los plazos reglamentarios) y decidió archivar el caso sin aplicar sanciones.
Hace pocos días se reveló que documentos internos filtrados demuestran que los propios juristas del organismo detectaron la irregularidad antes del torneo. Los abogados de la FIFA recomendaron sancionar al jugador con seis meses de suspensión, multar a la federación congoleña e incluso quitarles puntos o darles por perdidos los partidos. Pero como Infantino frenó cualquier investigación, RD Congo disputó el repechaje intercontinental contra Jamaica, clasificó al Mundial tras 52 años de ausencia y Mpasi terminó siendo el arquero titular indiscutido en los cuatro partidos que disputó su país en la Copa del Mundo.
El caso ha desatado una fuerte tormenta institucional, ya que se acusa a la FIFA de "mirar hacia otro lado" para evitar una crisis mayor. Además, se ha puesto bajo la lupa la relación de amistad entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Véron Mosengo-Omba, un estrecho aliado suyo que casualmente asumió la presidencia del fútbol congoleño. Por ahora, la FIFA niega cualquier intervención política y asegura que sus comités legales actuaron de manera autónoma.