Nicolás Córdova sorprendió con una decisión difícil de explicar. Ante las bajas de Lucas Cepeda y Gabriel Suazo por expulsión, además de Benjamín Kuscevic por lesión, el entrenador decidió recurrir a Igor Lichnovsky para completar la nómina de la selección chilena en la gira por Norteamérica. Según informó AS Chile, el defensor fue citado para enfrentar a Estados Unidos y México.
El problema no está únicamente en el nombre, sino en el contexto. Lichnovsky tiene 32 años y regresó a Universidad de Chile recién a mediados de agosto, después de 12 temporadas en el extranjero. Desde entonces, su participación ha sido mínima: disputó 45 minutos en el Superclásico ante Colo Colo, 16 frente a La Serena y recién este domingo consiguió completar los 90 minutos contra Everton por Copa Chile.
En medio apareció nuevamente un problema físico. Tras su estreno contra Colo Colo, el defensor sufrió un esguince grado 2 en el pie derecho que lo dejó varias semanas fuera de competencia. Es decir, Córdova está llamando a un futbolista que prácticamente acaba de recuperar continuidad y que acumula apenas 151 minutos oficiales con la camiseta azul desde su retorno.
Y ahí aparece la gran contradicción. Chile atraviesa una etapa en que el propio cuerpo técnico ha abierto espacio a futbolistas jóvenes y jugadores de proyección. En la nómina original incluso fueron incorporados como invitados Jetzen López, Thomas Dean Coulombe y Zidane Yáñez, precisamente dentro de esa búsqueda de nuevas alternativas.
Lichnovsky tiene experiencia internacional y una extensa carrera fuera de Chile. Eso no está en discusión. Pero a los 32 años difícilmente representa una alternativa de renovación para una selección que necesita construir pensando en el próximo proceso clasificatorio.
Más todavía cuando su presente tampoco entrega argumentos contundentes desde la continuidad. Ante una emergencia defensiva, Córdova optó por mirar hacia un jugador experimentado, recién recuperado físicamente y con poco más de dos partidos completos acumulados desde agosto. Si el objetivo es renovar la Roja, la convocatoria de Lichnovsky resulta, como mínimo, difícil de conciliar con ese discurso.