Tras la eliminación las estadísticas evidencian debilidades estructurales que, si no se corrigen, seguirán condenando a nuestros juveniles a serias limitaciones en torneos internacionales.

Nunca antes habían importado tanto las estadísticas como en este Mundial y luego del discurso que el propio técnico puso sobre la mesa. Claro, la autodefensa de Nicolás Córdova a través de los números nos obliga a revisarlos para intentar encontrar respuestas al flojo rendimiento del equipo nacional.
Concluída su participación con 3 derrotas y 1 empate (25% de rendimiento) es momento de revisar los números que arrojó La Rojita. En total marcó 4 goles y recibió 9 en sus 4 partidos disputados, con un promedio de 2,25 por partido. Registró un promedio de 13,5 tiros por partido, pero sólo 3,8 de ellos a puerta lo que se tradujo en un flojo 1,8% de chances claras entre sus cuatro compromisos mundialeros.
Vamos a rasgos de la posesión de balón. En promedio Chile registró un 52% de tenencia de pelota con 77,3% de efectividad en los pases. Pero ojo, porque esa estadística baja drásticamente al 61,9% cuando los intentos de pasar la pelota se hicieron en campo contrario, lo que habla de lo poco fino del ataque chileno.
Ahora un varieté de estadísticas: en total Chile promedió 137,5 posesiones perdidas por partido, ganó sólo el 52,8% de los duelos, realizó 6,3 centros por compromiso. Pero, poco importa: La Roja está afuera y de manera muy justa.