Foto:@clubLanus
Lanús y Mineiro representaban las clásicas propuestas de sus técnicos. Los brasileños buscando ser más protagonistas presionando arriba y los dirigidos por Pellegrino esperando y adormeciendo al rival para acertar una contra.
Dudú era agente constante por izquierda jugando al límite de la línea de fondo granate pero con un Hulk desaparecido estrellándose con la defensa argentina. Lanús centrando su juego por el medio con un activo Carrera pero un Salvio muy colaborativo abajo pero ausente arriba. Escaramuzas varias hasta el 26’. Tiro libre de Bernal que estremece el poste de Losada. Fue la mejor jugada del primer tiempo.
El minuto de hidratación, necesario para los 33 grados en Asunción, significó un emparejamiento en el juego hasta el final de la primera parte.
Baja de temperatura, alza en el juego, eso esperaban todos en el Defensores del Chaco para el complemento. Mineiro siempre se mostraba como un equipo más técnico y colectivo con un Lanús más pedestre, apostando al pelotazo a
Moreno o Salvio, pero las finales no se ganan con filigranas ni firuletes.
70 minutos y la falta de piernas empieza a cobrar víctimas en ambos equipos. Se firmó un especie de pacto para el alargue, acá Lanús se veía más entero. Llega el complemento cambian los papeles el Granate asume más responsabilidad y el Gallo(Galo) buscando la contra de Hulk,Biel y Caio, Izquierdoz y Canale se alzaron como figuras.
Lo sufrieron ambos y en 120 minutos ninguno pudo mostrar una superioridad marcada. Piero Maza de correcto arbitraje toma el balón y definición a penales. Bou y Hulk lo pierden. De ahí todos marcan hasta que Biel erra y Acosta con toda la responsabilidad para el Granate desvía. Si no había definidores apareció el portero Losada para controlar el último remate brasileno y entregarle la copa a los trasandinos