La relación entre la Universidad de Chile y Azul Azul entra en una etapa decisiva. La Casa de Estudios recibió el informe jurídico que encargó al abogado Andrés Jana para analizar el convenio que mantiene con la concesionaria y las conclusiones reforzaron una postura que viene endureciendo durante los últimos meses: las condiciones actuales deben cambiar.
“Hemos recibido el informe estratégico que analizó el convenio entre la Universidad de Chile y Azul Azul firmado en 2008. Estamos analizándolo y consultando sobre sus alcances. Sus conclusiones son categóricas”, aseguró la prorrectora Dorotea López. La autoridad agregó que el documento reafirma la necesidad de establecer un nuevo convenio que proteja el nombre, los símbolos y los valores de la Universidad.
El movimiento no aparece de la nada. En mayo, en medio de las investigaciones relacionadas con Michael Clark y el caso Sartor, la Universidad había encargado a Jana estudiar los alcances legales de la situación y sus posibles efectos sobre el acuerdo con Azul Azul. En ese momento, la propia institución cuestionó la falta de transparencia de la sociedad y la existencia de un “débil gobierno corporativo”.
El punto central está en el Convenio de Autorización de Símbolos Distintivos firmado en 2008. A través de ese acuerdo, la Universidad autoriza a Azul Azul a utilizar su nombre, la tradicional “U”, el chuncho y sus distintas marcas, pero exige que la concesionaria se ajuste a los valores y principios de la Casa de Estudios. El vínculo quedó extendido hasta 2052 luego del pago de la deuda tributaria histórica de la Corfuch.
La preocupación universitaria, además, va bastante más allá de la situación particular de Clark. Durante estos meses la Casa de Estudios ha cuestionado materias relacionadas con la transparencia de la propiedad de Azul Azul, su gobierno corporativo, el registro de marcas vinculadas al club y otros aspectos que, a su juicio, pueden afectar el prestigio de la institución.
Ahora el informe de Jana entrega respaldo jurídico a esa ofensiva. La Universidad no está planteando simplemente ajustes menores: pretende discutir un nuevo marco para la relación con la sociedad anónima que administra al equipo profesional y establecer mayores resguardos sobre la utilización de una identidad que, recalcan desde la Casa de Bello, pertenece a la Universidad de Chile.
La tensión también alcanza la relación directa entre las partes. López aseguró que se constituirá un consejo consultivo para evaluar los pasos a seguir y sostuvo que la Universidad ha ofrecido distintas fechas para reunirse con Azul Azul, pero que desde la concesionaria se ha solicitado postergar el encuentro.
Así, una disputa que comenzó tomando fuerza con las investigaciones sobre la administración de Azul Azul ya amenaza con tocar uno de los pilares de la concesionaria: las condiciones bajo las cuales puede utilizar el nombre y los símbolos de la Universidad de Chile. Y esta vez la Casa de Estudios asegura tener un informe jurídico categórico para respaldar su posición.